Viena apabulla por Gonzalo Alonso

Ciclo IbermúsicaObras de Brahms. Orquesta Filarmónica de Viena. Director: Daniele Gatti. Auditorio Nacional. Madrid, 27 de septiembre.

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Acaba de empezar la temporada y la referencia más inmediata en nuestros oídos eran los últimos acordes de una danza húngara de Brahms tocados por el Mayo Musical Florentino, por cierto lo mejor de aquel concierto. El ataque inicial de la Filarmónica de Viena en la «Tercera» sinfonía del mismo autor dejó clarísimo que estábamos a un nivel años luz. Formidable inicio de un ciclo en tiempos de crisis en el que Ibermúsica ha tirado la casa por la ventana. ¿En qué ciudad se puede escuchar en un mismo abono a las Filarmónicas de Viena, Berlín, Múnich y Londres, Pittsburgh, Concertgebouw, Bayerische Rundfunk … o tener a Abbado, Maazel, Jansons…? Desde 1984, Aijón ha traído treinta y tres veces a los vieneses a España. Me decía anoche un profesor del conjunto que a Madrid le tienen mucho respeto desde aquel inolvidable «Bolero» con Maazel.

El sonido de los vieneses sigue siendo una referencia en empaste, brillantez jamás hiriente y dulzura en sus incomparables cuerdas. Sonaron bien en la «Tercera», pero mucho mejor en el «Primera», tras la que hubo una explosión de júbilo en el auditorio. Trompa, oboe y primer violín fueron justamente aclamados. Las orquestas aman a Gatti. Es un dato, pero también conviene recordar que igualmente amado era Rodhesvensky… porque no les hacía ensayar. Digo esto porque a Gatti parecen amarle más los músicos que el público. Planteó un Brahms que combinó su raíz centroeuropea con la latina y por eso quedó mejor la «Primera» sinfonía, más acorde con el espíritu del maestro. Le gustan a éste las grandes sonoridades y tensionar momentos con acelerandos, pero suele quedar algo falto de profundidad. No hubo propina a causa de las penalizaciones económicas del Auditorio cuando se sobrepasan las dos horas y cuarto de concierto. Que nos las expliquen.