Crítica de cine / «Splice»: Vaya criatura

Director: Vincenzo Natali. Guión. Intérpretes: Adrien Brody, Sarah Polley, Delphine Chanéac, Brandon McGibbon. Canadá, Francia y USA. Duración: 104 minutos. Fantástico.

«Splice»: ¡Vaya criatura!

Una película que empieza con dos gusanos fálicos dándose un beso con lengua no puede ser mala. El diseño de estas criaturas haría las delicias del primer Cronenberg, y también del segundo, el de «La mosca». Aquella obra maestra también lidiaba con experimentos genéticos al límite de la moralidad, aunque se mostraba más preocupada por los misterios de la degradación de la carne que esta bizarra «Splice», en la que dos científicos que juegan a dados con el universo crean una mutante, que es a la vez ave, humana y anfibia, y que pondrá a prueba su vida en pareja. No es difícil entender qué vio Guillermo del Toro, que figura como productor ejecutivo, en este «Splice»: la imaginería, entre angélica y monstruosa, que maneja el director de «Cube» nos recuerda a la de los insectos gigantes de «Mimic». El problema es que la película se estanca demasiado pronto: a ratos parece que Natali quiera hablarnos de la responsabilidad ética de la ciencia moderna, a ratos de los peligros de la maternidad y a ratos quiere epatarnos con una breve sesión de sexo mutante, pero la mezcla es explosiva e indecisa, y no encuentra un desarrollo preciso. Entre el drama intimista y la ciencia-ficción con aspiraciones terroríficas, a «Splice» le cuesta cumplir con las expectativas que promete su estimulante arranque.