Europa calla ante el éxodo de cristianos en Oriente Medio

Pilar Lara Alén, presidenta de la Fundación española Promoción Social de la Cultura, única española que participa en el Sínodo de Obispos para Oriente Medio, ha denunciado que los cristianos están desapareciendo de esa región ante la indiferencia del mundo entero, en especial de Europa.

Cristianos palestinos en una foto de archivo
Cristianos palestinos en una foto de archivo

Lara Alén, en declaraciones a Efe, manifestó también que el fundamentalismo islámico es un peligro para la convivencia y que los cristianos deben seguir en Oriente Medio, ya que su presencia es imprescindible para la paz y la reconciliación. La presidenta de esa fundación es una de las tres únicas mujeres laicas que participan en el Vaticano en el Sínodo para Oriente Medio, al que asisten 185 obispos de la región, convocado por el Papa para afrontar los desafíos a los que se enfrentan los cristianos en esa zona donde apenas son el 1,6 por ciento de la población y viven entre los mayoritarios musulmanes y judíos.

Lara Alén contó a Efe que su fundación está presente en la zona desde hace 20 años y que actualmente prestan servicios en 41 países de cuatro continentes y en cinco de Oriente Medio, donde ya han sacado adelante 98 programas por valor de 60 millones de euros. Sus zonas de mayor actuación son Líbano, Palestina, Jordania y Siria y veinte años después de su llegada, "tras guerras y conflictos que nunca acaban, asistimos a la desaparición de comunidades enteras de cristianos, ante la indiferencia de Occidente y, en especial de Europa, que no sabe lo que pasa aquí, sigue sin enterarse".

Sobre ese éxodo de cristianos, Pilar Lara Alén señaló que la guerra, la pobreza y el "factor religioso", que identificó con el crecimiento del fundamentalismo islámico, influyen, pero también el hecho de que son comunidades que viven separadas unas de otras, están aisladas, son muy cerradas y no logran integrarse. Precisó que las familias que se llaman cristianas deben adecuar sus comportamientos al credo, superar el odio y los rencores y buscar el perdón.

A este respecto señaló que en las escuelas a los niños cristianos se le enseña en los cantos valores como familia y tierra, pero también la guerra. "Es incongruente predicar con las palabras el Evangelio y después con los hechos la venganza y la lucha armada", aseguró Lara, que destacó que la presencia de los cristianos es imprescindible para garantizar la paz, pero que tienen que adquirir una mayor formación religiosa y cultural y participar en la vida pública de sus países y no conformarse con ser considerados ciudadanos de segunda.
Se mostró convencida de que los musulmanes no pretenden echar a los cristianos de Oriente Medio, pero reconoció que la islamización de la sociedad es un "peligro total".

Esa cada vez mayor presencia musulmana hace que las iglesias orientales, subrayó Lara Alén, se consideren "mártires y crean que van a desaparecer"y que para que no ocurra es necesario que se abran unas a otras y colaboren estrechamente las numerosas pequeñas comunidades de rito oriental católicas y ortodoxas esparcidas por Oriente Medio, más de una veintena.

Pilar Lara Alen abogó por un mayor diálogo con los musulmanes, "que en su gran mayoría identifican a Occidente con cristianismo, sin ser así"y exhortó a los cristianos de Oriente Medio a no excluir la religión de la vida pública, al considerar que los valores religiosos permiten progresar a nivel social y personal al mismo tiempo.

El primer Sínodo de Obispos sobre Oriente Medio, que se celebra en el Vaticano desde el pasado día 10, concluye el próximo domingo y en estos días los prelados de la zona han denunciado que la situación en los Territorios Palestinos es "insostenible"y que el islam político "desea imponer un modo de vida islámico a todos los ciudadanos, a veces con la violencia".

Los obispos han exigido una solución justa y duradera del conflicto israelí-palestino, han expresado su solidaridad para con el pueblo palestino, "cuya situación actual -aseguran- favorece el fundamentalismo"y exigen libertad de culto y que los cristianos no sean considerados ciudadanos de segunda clase.