Un valiente Macías reaparece en Barcelona

La Razón
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BARCELONA-Arturo Macías volvía en plenitud de condiciones, tras su grave percance del pasado 25 de julio. El mexicano, además, lo hacía debutando en La Monumental. Inició su faena, como es habitual en él, con un pase cambiado por la espalda. El morlaco, con poca clase, no humillaba y tenía la embestida corta. Pese a las malas condiciones de su oponente, el mexicano aguantó impávido los derrotes por el pitón izquierdo. Anduvo tranquilo pero embarullado y, finalmente, sus esfuerzos fueron baldíos. El astifino sexto ya mostró malas intenciones de salida: sufrió un susto considerable, en un quite por gaoneras. Con la franela, se lo pasó por delante con un toro que pegaba gañafones. Fue de agredecer la actitud desafiante del mexicano, aunque no hubo acople toro-torero.


Al segundo lo recibió Salvador Vega con lances elegantes y bajando las manos. Comenzó su labor muleteril con naturales despaciosos y templados, echó pronto mano del efectismo, tanto en los remates como en los postreros circulares. Fue una labor aseada que fue de más a menos. En el quinto le tocó todo un «regalito». Le plantó cara doblándose con eficacia y arrancó pases muy meritorios. Era difícil conseguir una tanda completa y «lo cazó» a la primera, que ya es mucho.


José Luis Cañaveral, que se anunciaba en sustitución de Sergio Galán, erró en los quiebros y anduvo discreto con las banderillas, en una actuación sin pena ni gloria. Ante su segundo, fue lamentable el espectáculo del rejoneador sustituto. Solicitándose él mismo la oreja, ante la petición de los turistas. Con buen criterio, el presidente no accedió a pesar de las cabriolas y gestos del jinete.


Se lidiaron toros de Virgen María, flojos, descastados y con peligro, 5º y 6º. José Luis Cañaveral, saludos y ovación; Arturo Macías, aplausos tras aviso en ambos; Salvador Vega, oreja tras aviso y vuelta al ruedo. Un tercio.