«La libertad religiosa es el único camino hacia la paz»

Afirma que la Iglesia reclama este derecho para todos, católicos o no

 
 

- El organismo que preside surgió del Concilo Vaticano II con el objetivo de «estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional». ¿Qué asuntos tiene entre manos?
– Todas las cuestiones que afectan a un cristiano en el mundo: política, economía... ¿Cómo aplicar la fe y la caridad a distintos sistemas, situaciones y países? Ahora, por ejemplo, la libertad religiosa es una de nuestras prioridades. Pero en la encíclica «Caritas in veritate», en la que Benedicto XVI plantea temas sociales, también hay muchos aspectos por abordar aún, no está agotada, en absoluto.

–El pasado 31 de enero, el Gobierno español se negó a firmar un documento conjunto de ministros de exteriores de la UE contra la cristianofobia en el mundo. ¿Qué le parece?
–No pedimos libertad religiosa para la Iglesia católica, la pedimos para todo el mundo, todas las religiones, mayoritarias o no. El Papa, en su mensaje de inicio de año, decía que la libertad religiosa es el camino para la paz. Es un derecho fundamental. La ONU ha aceptado el término islamofobia. Y cuando los países musulmanes lo utilizan, se les escucha. Pero cuando los cristianos hablan de cristianofobia, surgen obstáculos. Pensemos en el caso de esa agenda escolar de la Unión Europea, donde salían todas las fiestas religiosas menos las cristianas, ¡sin la Navidad! Hay círculos anticristianos, por no decir anticatólicos, que no entienden que la Iglesia pide sólo libertad de conciencia y libre profesión de fe para construir la paz. Cuando recorro Europa, invito a los gobiernos a reconocer que la cultura europea no cayó del cielo, sino que se construyó sobre el cristianismo. Incluso la UE es fruto del trabajo de católicos, veánse los padres de la Unión: De Gasperi, Schuman, Adenauer...

–Con la de problemas que tiene África, ¿qué aporta la Biblia?
–Sin la Palabra de Dios nada se mueve. Es la Palabra la que mueve a la gente y cambia la sociedad. Pensemos en esa multitud de organizaciones cristianas que trabajan en el Tercer Mundo, en temas asistenciales, caritativos, sociales... Son fruto de la Palabra de Dios.

–Segundo Sínodo de obispos sobre África, de 2009, ¿qué frutos ha dado?
–África aún está intentando aplicar el primero, de 1994. El segundo no ha llegado todavía. Habrá un congreso sobre ello en Maputo, para difundir su propuesta profética: justicia, reconciliación y paz para el continente.

–¿Cómo construye la Iglesia esa paz?
–Por ejemplo, en Costa de Marfil, la Iglesia está participando en las mediaciones entre las facciones políticas. Los obispos católicos trabajan junto con otros líderes religiosos, también musulmanes, para mediar entre los líderes civiles. Me han invitado a colaborar en ese proceso, como presidente de Justicia y Paz, pero si hubiese aceptado muchos dirían: «el Papa tiene tal postura, el Vaticano tiene intereses». Prefiero que lo hagan ellos mismos, que los habitantes del país tengan el protagonismo. Los obispos no deben alinearse con facciones políticas. Una Conferencia Episcopal debe mantenerse unida. Cuando los prelados se dividen y alinean con facciones políticas, estamos acabados.

–¿Cómo ve el proceso de Sudán del Sur, una población con muchos cristianos que pide independizarse de un país musulmán?
–Hay cristianos del norte que dejan la región, que emigran al sur porque temen que ahora se recrudezca el islamismo del régimen. Esperemos que esto no ocurra. Hay que cuidar que se mantenga la unidad, porque en el sur hay diversas etnias, y no sería justo que una prevalezca sobre otras. Hay que trabajar por su unidad.

–El Papa va a Benín del 18 al 20 de noviembre. ¿Qué le espera?
–Es algo que el cardenal de Benín, Bernardin Gantin, que murió en 2008, le había pedido. Eran amigos. Desde Benín hablará a toda África y a todo el mundo. El Papa lleva un mensaje de justicia y paz.


Perfil: Un pastor acogedor
Desde octubre de 2009, Turkson es el hombre del Papa para combatir las guerras, la pobreza y la opresión, y el africano de mayor importancaia en el Vaticano. Nació en Ghana, hijo de una metodista y un católico. A los 17 años fue a Nueva York a estudiar en el seminario. Ordenado sacerdote en Ghana a los 26 años, con 44 fue nombrado arzobispo de Cape Coast y a los 55, en 2003, era creado cardenal por Juan Pablo II.Es muy apreciado por los medios italianos y anglohablantes por su estilo franco y acogedor y cierta sonrisa pícara a la que recurre con frecuencia.