Cuba cierra la puerta a Bruselas

La jefa de la diplomacia europea tiene algo más de dos meses para explorar la posibilidad de dialogar con la isla.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York (EE.UU.)
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, en la Asamblea General de la ONU en Nueva York (EE.UU.)

BRUSELAS- Y apenas horas después de recibir el mandato de los Estados miembros, la Alta Representante para la Política Exterior europea, Catherine Asthon, se puso a trabajar para tantear a La Habana. Según ha podido saber LA RAZÓN, el pasado martes el equipo de la británica inició los primeros contactos, los cuales se desarrollaron «a varios niveles», y dejaron un buen sabor de boca entre los europeos, que definen la respuesta del lado cubano como «positiva».

Fuentes diplomáticas en Bruselas, hablando bajo anonimato debido al requerimiento de mantener la prudencia, explican que la primera ofensiva diplomática incluyó «contactos directos», así como el envío de una carta al Gobierno de Raúl Castro.

Si de puertas adentro los cubanos se mantuvieron receptivos a los primeros gestos europeos, en público se han encargado de dejar claro con rotundidad a la UE sus condiciones, es decir, que no aceptarán normalizar las relaciones hasta que no se elimine la Posición Común. Este documento, impulsado por el Gobierno de Aznar en 1996, condiciona las relaciones con la isla al avance en los derechos humanos y la implantación de la democracia.

«La UE sueña si cree que podrá normalizar las relaciones con Cuba existiendo la llamada Posición Común», dijo el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodrí-guez, en una intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, momentos antes, el canciller caribeño dejó una rendija abierta a la voluntad negociadora europea. «Se dice que la llamada Posición Común quedó superada. Ya veremos, los hechos dirán». Entre estas dos ideas, el equipo de Ashton prefiere ver el vaso medio lleno. «La Alta Representante tiene el mandato para explorar la posibilidad de una nueva relación con Cuba, y es exactamente lo que va a hacer. Es un proceso que está en marcha y sería muy prematuro opinar ahora sobre la voluntad de los cubanos», explicó ayer su portavoz, Maja Kocijancic.

La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, trató ayer de rebajar el tono de la reacción cubana y consideró «normal» que el régimen haya expresado «cierta cautela» hasta conocer qué propuesta de diálogo le va a plantear la UE.

El pasado lunes, la presión de España para levantar la Posición Común chocó con las fuertes reservas de Alemania, Suecia, República Checa, Austria y Polonia. Sólo Irlanda compartió el «optimismo» español respecto al momento que vive Cuba tras la liberación de 42 prisioneros y las tímidas reformas económicas, según dijo su ministro de Asuntos Europeos, Dick Roche. Como solución de compromiso, los ministros europeos aceptaron autorizar a Ashton el inicio de contactos con Cuba para abrir «un periodo de reflexión» sobre los pasos a dar con el régimen de los Castro el próximo año, y ver la voluntad reformadora de las autoridades de la isla. Las demandas europeas a una mejora de las libertades fundamentales en Cuba siempre han sido consideradas una injerencia por parte de los Castro.