Ahmadineyad sigue con su provocación a Estados Unidos en su visita a Irak

La Razón
La Razón FOTO: La Razón

el cairo- La histórica visita a Irak del presidente Mahmud Ahmadineyad, el primer mandatario iraní que viaja al país vecino desde la Revolución Islámica en 1979, para reforzar las relaciones desde la guerra de los años 80, que dejó un millón de muertos, podría considerarse un contraataque a Estados Unidos, que busca mermar su influencia en la región. Irónicamente, Ahmadineyad, al que se le considera enemigo del Gobierno de George W. Bush, tuvo que ser protegido por las tropas norteamericanas para garantizar su seguridad en Bagdad. Ahmadineyad se reunió con su homólogo iraquí, Yalal Talabani, en su residencia y después con el primer ministro del país, Nuri al Maliki, en la zona verde de la capital. El mandatario persa se mostró «verdaderamente contento» de visitar Bagdad sin el «dictador» Sadam Husein, ejecutado por el Gobierno iraquí en diciembre de 2006. Ahmadineyad, que no pierde la ocasión para provocar a la Casa Blanca, aseguró que el pueblo iraquí «no quiere a los estadounidenses». Con ello, respondió a las acusaciones de Bush de que Teherán suministra armas y forma a las milicias chiíes para que ataquen a las tropas estadounidenses en Irak, que llegan a cerca de 150.000 soldados.

El presidente iraní aseveró que un Irak «estable, desarrollado y unido traerá beneficios a todos». Pero difícilmente habrá estabilidad si Teherán sigue entorpeciendo la tarea de las tropas de EEUU. Ahmadineyad dejó claro que por el momento será complicado un diálogo con Washington, porque su política exterior «se basa en la agresión».

Sin embargo, dejó una rendija abierta a un futuro entendimiento con el nuevo inquilino de la Casa Blanca: «Si cambia de pensamiento sobre la región y el pueblo iraní, entonces tal vez».