Alves enciende la luz

La Razón
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Brasil tenía la ilusión de jugar contra España su último partido en el torneo e hizo todo lo posible por conseguirlo. Se atascó ante la defensa sudafricana porque se siente incómodo cuando tiene que mandar. Al equipo de Dunga le gusta tener espacios para lanzar las carreras de Kaká y Robinho. Así llegó su mejor fútbol contra Italia. Pero ayer estuvieron muy lejos de lo que se vio contra el equipo de Marcelo Lippi.Los sudafricanos estaban más motivados que los italianos. Y durante muchos minutos de la segunda parte hicieron sentir a los brasileños que eran los visitantes. Y que los fuertes eran ellos, que se marcharon a vivir durante un tiempo al campo de Brasil.Tampoco tenían mucho que ofrecer los sudafricanos. Sus delanteros comenzaron muy lejos de la portería rival y el mayor susto para Julio César fue un balón que rebotó en la espalda de Luisão.Brasil confiaba en las arrancadas de Kaká, pero Dunga se atrevió a echar mano del banquillo en los últimos minutos. Dani Alves tuvo su oportunidad, aunque fuera como lateral izquierdo. Y le acabó dando la vida a Brasil. Cuando quedaban tres minutos, la «canarinha» tuvo una falta en la esquina del área. Lanzó Alves, al ángulo contrario, pegado al poste y encendió la luz para los suyos. El barcelonista se levantó la camiseta para enseñar la firma del gol. Un tatuaje en el pecho con su nombre: Daniel.