Berlusconi «diseña» su tercera amnistía impositiva

Las condiciones son irrisorias y favorecen a la mafia. «Il Cavaliere» empaña la iniciativa tratada en el G-8 y G-20.

Los italianos tienen 300.000 millones de euros en paraísos fiscales y bancos fuera de su país. Es una cantidad casi inabarcable para una persona normal, habituada a lidiar con cifras de no más de siete u ocho ceros. Basta pensar que con sólo un 5% de ella se cubriría el aumento de la recaudación pública que José Luis Rodríguez Zapatero pretende conseguir con los nuevos impuestos. A su colega italiano, el primer ministro Silvio Berlusconi, no le ha pasado inobservada la oportunidad y, calculadora en mano, se ha puesto a echar cuentas para saber qué supondría el retorno de esa fortuna para la economía y el fisco italiano. Para repatriar los 300.000 millones de euros o, al menos, una parte de ellos, el Gobierno italiano ha puesto en marcha una amnistía fiscal, la tercera en los últimos siete años. Si marcha según lo previsto y antes del 15 de diciembre (cuando expira el plazo) vuelven al país 100.000 millones de euros, las arcas públicas habrán recaudado entre 3.000 y 4.000 millones. Según el Ejecutivo, esta cantidad, que crecería conforme aumentase la cifra de capital repatriado, se dedicará a la educación superior e investigación, dos de las partidas más olvidadas de los presupuestos italianos. La amnistía entra dentro de los planes tratados en las últimas reuniones del G-8 y del G-20 para acabar con los paraísos fiscales y facilitar el retorno de fondos propios a cada país. Berlusconi, sin embargo, ha diseñado un perdón con unas condiciones tan ligeras que ha empañado por completo la iniciativa. El italiano que quiera tener en casa el dinero que hasta ahora almacenaba en el extranjero sólo deberá pagar un 5% de multa. Esta cantidad resulta ser un chiste cuando se la compara con el 44% y el 49% que se debe entregar en Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente.Anonimato para los interesados Para animar aún más a los hasta ahora defraudadores, la amnistía fiscal contempla que los interesados mantendrán su anonimato y, todavía mejor, que se librarán de los delitos fiscales o penales relacionados con los capitales repatriados. De esta manera, el empresario italiano que, por ejemplo, haya falsificado sus balances para declarar pérdidas mientras mandaba a San Marino sus verdaderas ganancias podrá volver a tener su dinero en el país pagando un irrisorio 5% y evitando futuros juicios.Además de los millonarios, industriales y terratenientes, los grandes beneficiaros de la amnistía pueden ser los mafiosos, usuarios habituales de los bancos de Suiza, Luxemburgo y otros paraísos fiscales donde descansan los 300.000 millones de euros italianos. Enzo Ciconte, escritor, político y uno de los mayores expertos de Italia en el crimen organizado, asegura que «los mafiosos podrán repatriar su dinero sin dar cuenta a nadie». La amnistía les brinda además una inmejorable oportunidad para lavar los fondos negros que tengan ya en el país italiano. «Si no saben cómo limpiarlo, pueden ponerse de acuerdo con alguien que tenga capitales en el extranjero. Sólo tienen que pedirle que en lugar de declarar un millón de euros, como pensaba, declare tres», declaró Ciconte. El proceso por el cual se recupera el dinero continuaría siendo tan sencillo que el mafioso le entregaría los dos restantes que, con un coste mínimo, quedarían blanqueados e inmunes ante posibles juicios. Contra las críticasEl ministro de Economía, Giulio Tremonti, rechaza estas críticas y las acusaciones de que se trata de una medida anticonstitucional de la oposición. Está seguro de que «los capitales criminales no serán repatriados». En su opinión, el dinero de los mafiosos «o está ya en Italia perfectamente blanqueado o continuará su actividad en el extranjero».Claves- EE UU y Reino Unido han realizado amnistías con similares objetivos pero con condiciones muy diferentes. En el primero se paga hasta un 49% del dinero repatriado y en el segundo, hasta un 44%.- Berlusconi ha diseñado una amnistía fiscal con la que pretende conseguir que vuelva a Italia al menos la tercera parte de los 300.000 millones de euros. - Condiciones ventajosas: sólo hay que pagar un 5% del dinero italianizado; el anonimato está garantizado, y se estará protegido contra los delitos relacionados con los fondos de regreso.