Ángel Garó: «Cuando triunfar cuesta nada se te sube a la cabeza»

Actor y Humorista

-Usted es como el Guadiana, aparece y desaparece...

-Como no cuento cosas íntimas, no aparezco mucho en la tele. No paro de trabajar, pero eso parece que no interesa.

-Quizá pensó que no era bueno estar siempre en la cresta de la popularidad.

-Quizá sea así. Pero si lo he hecho ha sido por puro instinto.

-O quizá se lo creyó demasiado, se le subió el éxito al flequillo y...

-No. Me costó mucho triunfar porque no quería hacer lo mismo que hacían otros. Cuando cuesta tanto, nada se sube a la cabeza.

-Interpreta ahora en el teatro Amaya la comedia «Como te mueras... te mato», de Rafael Pence.

-Hago de mujer: mi marido es el hermano del millonario muerto. Y le digo esa frase porque si se muriera no recibiríamos la herencia.

-Ya: el millonario ha fallecido y seis parientes esperan heredar. Ahí se ven las miserias familiares, ¿no?

-Pasa en la comedia y en la vida real. Yo no he vivido nada así. Mis padres son muy jóvenes. Yo suelo decir que vamos a ir juntos al mismo asilo.

-¿A usted qué le gustaría heredar?

-Los ojos verdes de mi madre.

-Me acaba de decir que en esta comedia hace de mujer...

-Sí, de mujer mala, muy mala, pero con un punto de ternura. Yo creo que nadie es bueno del todo ni malo del todo, depende de las circunstancias. Hay que tener siempre muy en cuenta el «depende».

-¿Y a qué referentes ha recurrido para hacer de mala?

-Bette Davis, Joan Crawford...

-¿No le servía Magdalena Álvarez?

-Soy apartidista. No me convence nadie. No me inspiran las políticas.

-Bien, ¿y qué tal se le da hacer de mujer?

-Dicen que muy bien. Tengo unas piernas muy bonitas, cuentan.

-¿Lo más difícil?

-Entrar en el alma femenina, en su psicología. No quiero parecer un travesti. No quiero ser un tío vestido de mujer, sino una mujer.

-Una psicología complicada; la de la mujer, dicen.

-Al menos distinta. Yo me llevo mejor con los hombres.

-Se hizo empresario. ¿Tiene una visión humorística de la crisis?

-No. A estas alturas, hacer reír cuesta mucho, cada vez más, porque cada día estamos más impregnados de las tragedias de los otros.

-Abrió un restaurante en Málaga, «La Casa del Ángel». ¿Bien?

-Muy bien. En Malaga me quieren mucho. Les hice llorar con un libro, «Málaga de mi pasión», sobre la Semana Santa malagueña.

-O sea, que unos le quieren por hacerles llorar y otros por hacerles reír.

-Sí. Porque lo que a mí me gusta es hacer sentir. Me da igual hacer llorar o hacer reír, pero reconozco que es más difícil hacer reír.

-Creó personajes que viven en el recuerdo: Pepe Itarburi, Chikito Nakatone, Maruja Jarrón, Juan de la Cosa...¿Cuál se parece a ZP?

-Juan de la Cosa, el de las especiales adivinanzas.

-Ya. Y al final de la comedia, gran sorpresa. ¿Quién hereda?

-No lo puedo decir, pero es un final de miedo, terrorífico.

-No me diga que aparece el FMI hablando del futuro de España...

En 20 líneasÁngel (La Línea, 1965) quisiera ser renacentista: actúa, escribe, pinta, cocina...Siempre se ha mirado en Peter Sellers: «El humor debe hacer pensar». Cree que cocinar es un acto de amor y en su restaurante se hace cocina arábigo-andaluza con un toque judío. Se vino a Madrid con 30.000 pesetas y 23 años, «y ya nunca les volví a pedir nada a mis padres». No le gusta lo que ve en la televisión. Es muy creyente. Le gustaría mirar al Papa de cerca «y que me respondiera a algunas cosas». ¿Vicios? «Soy lujurioso en todos los sentidos».