El atentado de ETA marca a la Prensa como objetivo permanente

En poco más de una hora, los etarras robaron una furgoneta, la cargaron con la bomba y la llevaron al objetivo.

El atentado de ETA marca a la Prensa como objetivo permanente
El atentado de ETA marca a la Prensa como objetivo permanente

MADRID-El atentado perpetrado por ETA el miércoles en Bilbao demuestra que los medios de comunicación son objetivos permanentes de ETA, según subrayan fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN.
Los bomberos de la capital vizcaína recogieron cinco toneladas de escombros tras la explosión del coche bomba, cargado con un artefacto de cien kilos, que fue colocado junto al edificio que acoge las sedes de Antena 3, Onda Cero, EiTB (la televisión pública vasca), Catalunya Radio y los periódicos «El Mundo», «Deia», «Expansión» y «Marca».
La banda criminal había reiterado meses atrás sus amenazas contra los medios de comunicación por «colaborar con la opresión». En el comunicado del 26 de mayo afirmaba que «amparan» a los «miles de mercenarios armados que acampan a lo largo y ancho de Euskal Herria a fin de hacer valer una ocupación armada que encadene la libertad definitivamente». Un mes antes, en otra nota, los pistoleros habían atacado al «Ente Público de Radio Televisión Vasca, que boicotea y esconde la actividad de la Izquierda Abertzale desfigurando la realidad de este pueblo». El 8 de junio, ETA cumplía sus amenazas con una bomba contra las rotativas del diario «El Correo» en la localidad vizcaína de Zamudio, y el miércoles proseguía con su siniestra campaña contra los medios de comunicación.
Los preparativos del atentado, perpetrado, según algunas fuentes, por tres individuos, habían comenzado a las 8:30 de la mañana. Los etarras intentaron, en un primer momento, apoderarse de una furgoneta que conducía una mujer por la localidad de Arrigorriaga, próxima a Bilbao. Los terroristas hicieron indicaciones a la mujer para que parara el vehículo y se colocaron delante para impedirle el paso. La conductora no frenó y llegó a atropellar a uno de los etarras, que se encaramó en el vehículo. Poco después, los pistoleros sorprendieron a otro conductor que viajaba a bordo de una furgoneta Citroën Jumpy y lograron que se detuviera. Tras amenazarlo, lo condujeron a una zona de monte en las cercanías de la estación del Consorcio de Aguas de Venta Alta, donde lo dejaron atado a un árbol. Los miembros de ETA se apoderaron de su teléfono móvil, con el que llamaron a los bomberos de Bilbao a las diez de la mañana para comunicar la colocación del coche bomba y el lugar en el que estaba atado el propietario del vehículo.
Es decir que, en poco más de una hora, cargaron la furgoneta con el artefacto, lo llevaron hasta el lugar del atentado y tuvieron tiempo de huir antes de realizar dicha llamada. Las fuentes consultadas subrayan que esta sucesión de hechos demuestra que la célula autora del atentado dispone de algún tipo de infraestructura en la zona, bien para montar la bomba en un garaje o, si lo hicieron en un descampado, para ocultar el artefacto hasta ese momento. Por la forma de actuar y al haber utilizado un programa de ordenador para crear una voz artificial (el Text Aloud, que se descarga gratuitamente de internet), los expertos creen que se trata de un «comando» de «legales» (no fichados).
En la comunicación telefónica, los terroristas indicaron que la explosión se produciría entre las 10:45 y las 11 horas, pero el coche bomba detonó cinco minutos después de esta hora. Probablemente de trataba de un ardid por si los artificieros de la Ertzaintza decidían aproximarse al vehículo.
Nada más recibirse el aviso, la Policía Autónoma localizó la furgoneta sospechosa y, con la ayuda de la Policía Municipal, procedió a desalojar de inmediato el edificio ocupado por unas cuatrocientas personas. También se desalojó la estación de autobuses y algunos otros edificios cercanos.
La potente explosión, que se pudo escuchar en todo Bilbao, causó daños cuantiosos y espectaculares en el exterior del edificio, pero no destruyó los equipos técnicos de la televisión vasca ni de los otros medios.
Una de las zonas más afectadas es la que ocupan Antena 3 y Onda Cero, así como la cocina y el comedor de los trabajadores de EiTB.