El Rey apela al esfuerzo diplomático para lograr la paz en Oriente Medio

Don Juan Carlos y Doña Sofía, ayer durante la celebración de la Pascua Militar en el Palacio Real

madrid- La tradicional Pascua Militar es el primer gran acto del año presidido por la Corona. Un momento que Su Majestad el Rey aprovecha para analizar el año recién acabado y sentar las bases del que comienza. Aunque gran parte del discurso de Don Juan Carlos se centra en la familia militar y la Guardia Civil, tampoco es ajeno a la actualidad y a los grandes principios que resalta en la mayoría de sus alocuciones públicas. Por ello, el Monarca no evitó ayer referirse al drama que se vive en Oriente Medio por el conflicto en la Franja de Gaza. El Rey, tras subrayar que la paz y la seguridad están «amenazadas por guerras y conflictos en múltiples escenarios internacionales que nos conmocionan y que todos tenemos muy presentes», mostró su «honda preocupación» por la «grave crisis que desde hace días vive» esa zona del mundo. Ante ello, Don Juan Carlos reclamó «el despliegue de todos los esfuerzos diplomáticos necesarios para lograr un alto el fuego inmediato que permita poner fin a la dramática situación de violencia y sufrimiento en la zona». A esta tarea, continuó, «España se muestra decidida a contribuir activamente conforme a sus tradicionales vínculos de amistad y firme compromiso con la paz en la región». Pero este drama no es el único al que se refirió. El Rey quiso homenajear en sus palabras a los militares que perdieron la vida en cumplimiento del deber, «tanto en España como en misiones internacionales». Especialmente, afirmó, «a quienes fueron víctimas de la execrable barbarie terrorista, una lacra que debemos combatir con unidad, firmeza y determinación». Todos esos militares, resaltó, «permanecerán en nuestros corazones como ejemplo imborrable de vocación, entrega y generosidad al servicio de España». Treinta años de Constitución Otro de los pilares básicos en los en los que basa tanto su actividad como sus discursos Don Juan Carlos, que acudió a la celebración acompañado por Su Majestad la Reina y Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias, es la Constitución. Más, si cabe, con la reciente celebración del treinta aniversario de la Carta Magna, «que pone de relieve la profunda modernización vivida por nuestras Fuerzas Armadas durante estas décadas, así como el firme compromiso de lealtad y respeto a sus reglas, valores y principios que anima a la Institución Militar en el cumplimiento de las misiones encomendadas». En esa evolución, las Fuerzas Armadas han logrado una magnífica valoración por parte de la sociedad, algo que también resaltó el Monarca, vestido con uniforme del Ejército de Tierra. Una aprobación a la que ha contribuido, subrayó, «no sólo el desarrollo de vuestra labor en territorio nacional, sino también vuestra probada eficacia y alto prestigio acumulado en numerosas misiones internacionales». De la participación española en misiones internacionales se cumplen ahora veinte años, y el Rey quiso recordar a quienes hoy cumplen con ese compromiso en los Balcanes, Afganistán, Líbano, Chad y Djibuti, , «agradeciéndoles de corazón su valor, dedicación y sacrificio». Pero, de cara al futuro, subrayó que «debemos seguir impulsando el papel solidario de España en la comunidad internacional, y colaborando activamente en la conservación de un orden internacional estable, basado en la convivencia pacífica, en los derechos humanos y en el derecho internacional». En clave interna de los ejércitos, el Monarca señaló que sigue «con interés» el proceso de transformación en el que están inmersos, y se refirió a las inminentes nuevas Reales Ordenanzas. Al respecto, subrayó que «desarrollarán las reglas esenciales de comportamiento del militar, a la vez que reforzarán los valores tradicionales de nuestros ejércitos». Valores como «la lealtad, generosa entrega personal y permanente afán de superación, así como la eficaz labor de preparación» que, subrayó, tanto él como Don Felipe han podido constatar en las visitas a las unidades y ejercicios militares a los que han asistido. Para concluir, el Rey animó a los militares y guardias civiles a seguir dedicando «lo mejor de nuestros esfuerzos, guiados por el amor a la Patria y el servicio a nuestros ciudadanos, en el afán de construir una España siempre mejor». Así finalizaba sus palabras, antes del tradicional grito de «¡Viva España!».