Juegos Olímpicos

El talismán

La Razón
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Los evaluadores del Comité Olímpico Internacional regresaron a casa bien comidos y mejor tratados con una imagen de Madrid que invita a soñar. También fue así con motivo de 2012. Entonces, como ahora, las autoridades civiles y militares, a sus pies. Pero es obligatorio dorar la píldora. Es el aro por el que hay que pasar.

La capital de España acumula para el 16 tantas virtudes que resulta difícil imaginar una derrota. Infraestructuras, masivo apoyo institucional y ciudadano, la lucha por el medio ambiente, más plazas hoteleras, más seguridad, ETA erradicada en 2016 –Rubalcaba dixit–, gloria bendita, el paraíso de los Juegos de verano, en suma. Y, sin embargo, cabe la posibilidad de no superar la primera votación el 2 de octubre en Copenhague. Cruel como la vida misma. El riesgo no es la rotación continental, sino 2020, cuando París, Moscú, Roma y Fráncfort han previsto reincorporarse a la carrera olímpica. Si Madrid organizara los Juegos de 2016, después de los de Londres en 2012, sería imposible que Europa repitiera la tercera olimpiada consecutiva. Ésa, fundamentalmente, es la baza de Chicago, Tokio y Río de Janeiro para deshacerse de Madrid; esperan que los miembros del CIO del Viejo Continente posterguen a la candidatura española pensando en once años después. Pero si los informes de los comisionados olímpicos sirven para algo, cosa que no ocurrió cuando se eligió a Londres, las posibilidades madrileñas aumentan.

Cuenta la candidatura, además, con el empuje de Alejandro Blanco, presidente del COE, ferviente impulsor de este nuevo intento. Aclaro: si siendo madridista, de pura cepa, es a la vez talismán del Atlético, que no pierde cuando él está en el Calderón, cualquier empresa es posible. El Espanyol da fe de ello.