Eurocopa

El último viaje de Bora

Milutinovic afronta una nueva aventura en Irak, rival de España.

Velibor Milutinovic es Bora para todo el mundo. Y todo el mundo es exactamente eso, todo el mundo. El actual seleccionador de Irak ha entrenado en cuatro continentes y ha dirigido en cinco Mundiales consecutivos a cinco selecciones diferentes. Por eso no es extraño que no le tenga miedo a España, aunque sea la actual campeona de Europa. «Miedo no tenemos. Para nosotros es un placer enfrentarnos a los grandes equipos del mundo. Jugar ante España, con jugadores impresionantes, es un gran desafío», advierte.
Tampoco le asustó aceptar la oferta de la Federación iraquí. Por primera vez en mucho tiempo, el serbio se ha encontrado un equipo ganador –el actual campeón de Asia–, pero su trabajo es convertir ese grupo en un equipo profesional. Ya le costó llegar al país. Aunque fueron los iraquíes los que reclamaron su presencia, tuvo que esperar tres días en Arabia Saudí hasta que las autoridades le permitieron volar hasta Irak para firmar su contrato. Por motivos de seguridad exigió que su selección se entrenara en Qatar, y allí ha preparado esta Copa Confederaciones.
Para entenderse con sus jugadores, necesita un traductor, pero eso tampoco le resulta extraño. Ya consiguió clasificar a China para el Mundial de Corea y Japón sin tener conocimientos de chino. Ni falta que le hace. Maneja al menos cinco idiomas, pero el chino y el árabe todavía le quedan lejanos.
«Transmite su pasión por el juego y esa ambición por conocer cada detalle de lo que sucede en el juego», asegura Alexandre Guimaraes, jugador costarricense que estuvo a sus órdenes en el Mundial 90 y que después dirigió a Costa Rica en los campeonatos de 2002 y 2006. Bora nunca ha perdido la facilidad para contactar con los futbolistas. Quizá porque casi de un día para otro, como Luis Aragonés, dejó de ser jugador de los Pumas de la Unam para convertirse en su técnico.
Milutinovic, que perdió a sus padres con 9 años, siempre se fijó en su hermano mayor, Milos, como modelo. Pero su carrera ha sido más larga, especialmente en los banquillos. Cuando llegó a México para jugar en los Pumas, ya arrastraba varios años de carrera en Francia y Suiza. Pero eligió México para que fuera su casa. Casado con una mexicana y con hijos también mexicanos, nunca ha querido nacionalizarse. Sigue considerándose serbio, la nacionalidad que conserva, y se siente orgulloso de ser compatriota de Radomir Antic.
Con los años –en septiembre cumple 65– no ha perdido el gusto por la aventura. Por eso en los últimos veinte años sólo ha entrenado a dos equipos. Lo suyo son las selecciones, cuanto más débiles mejor. Así crece su leyenda. Y con Irak aspira, al menos, «a llegar a la segunda fase».

Su carrera
México:
- Llegó en 1976 para jugar con los Pumas. Apenas aguantó un año antes de comenzar a dirigir a sus ex compañeros desde el banquillo.
- En 1983 se hizo cargo de la selección a la que dirigió en el Mundial que organizó en 1986. Consiguió llegar a cuartos, algo que no lograba desde 1970, el otro Mundial que organizó. Volvió al banquillo mexicano entre 1995 y 1997.
Mundiales:
- Ahí comenzó su carrera de fondo como seleccionador. Dirigió a Costa Rica en Italia ‘90; a Estados Unidos en 1994; a Nigeria en Francia ‘98 y a China en 2002.
- También ha dirigido a Honduras y Jamaica, aunque no logró asentarse y llegar al Mundial.
-Su último equipo antes de Irak fue el Al Sadd de Arabia Saudí. Su carrera en el banquillo de clubes es corta, aunque ha dirigido en otros tres países: Argentina (San Lorenzo), Italia (Udinese) y Estados Unidos (MetroStars).