Georgia acusa a Rusia de un motín

Georgia acusa a Rusia de un motín
Georgia acusa a Rusia de un motín

La tensa calma que reina en el Cáucaso desde la invasión rusa de Georgia del pasado verano se vio ayer sacudida por un confuso intento de golpe de estado que originó una nueva espiral de acusaciones entre Tiflis y Moscú. El presidente georgiano señaló a Rusia como instigadora de la asonada, que quedó abortada a lo largo de la mañana en la base Mukhrovani, a 19 kilómetros de la capital caucásica. «Sabemos que la Federación Rusa quiere exacerbar la situación en Georgia», aseguró Mijail Saakashvili en un mensaje televisado. «Exhortamos a nuestro vecino a que abandone cualquier tipo de provocación».Según reveló el ministro georgiano de Defensa, un batallón de carros de combate se declaró en rebeldía después de que Tiflis denunciara en los últimos días la preparación de un «golpe a gran escala, dirigido no sólo contra el Gobierno sino también contra los ejercicios de la OTAN en Georgia». Muy cerca de la base Mukhrovani, en el campo de entrenamiento de Vaziani, comienzan hoy unas maniobras de la Alianza Atlántica –dirigidas por el general español Cayetano Miró Valls– en las que el presidente ruso Dimitri Medvedev contempla «una provocación descarada». Desde su acceso al poder, en 2004, Saakashvili aspira a que Georgia ingrese en la Unión Europea y la OTAN, en contra de los deseos de Rusia.«Un grupo de ex oficiales vinculados con los servicios de inteligencia de una potencia extranjera ha incitado a la rebelión en Mukhrovani», pregonó Saakashvili. «Consideramos el motín como un serio desafío y una amenaza, pero la situación está bajo control. Todas las unidades están en calma», aseveró. Dos altos mandos fueron detenidos como responsables del amago de sublevación, pero otros dos antiguos militares huyeron antes de que una columna leal al gobierno entrara, junto al propio presidente Saakashvili, en la base golpista. Su ministro del Interior afirmaría posteriormente que las unidades rebeldes «habían recibido dinero de Rusia». Moscú no tardó en rechazar las acusaciones del Gobierno de Tiflis: «Son delirios agónicos del régimen de Saakashvili», afirmaron fuentes de seguridad rusas –bajo anonimato– a la agencia de noticias ITAR-Tass. En un comunicado oficial del Ministerio de Exteriores, el Kremlin lamentaba que «los incontrolados procesos de la política interna georgiana sean interpretados como actuaciones de una Rusia enemiga», mientras que el parlamentario Aleksey Ostrovsky añadía más sal a la herida al recomendar a Saakashvili «visitar a un psiquiatra cualificado». «Dudo que uno normal pueda acertar con su diagnóstico», espetó.La oposición georgiana no se cree el golpeLa independencia unilateral de Osetia del Sur y Abjasia, promovida por Rusia, ha introducido en la frágil democracia georgiana cierto rumor de sables. En marzo, el ministro del Interior hizo públicos unos vídeos en los que aparecían miembros del partido opositor Georgia Unida comprando armas ilegalmente. Esas cintas fueron calificadas como prueba del golpismo de la disidencia, liderada por la jurista Nino Burjanadze. Desde entonces, nueve activistas del partido de Burjanadze permanecen detenidos sin cargos.Sin embargo, la oposición niega la existencia de un plan para alcanzar el poder mediante las armas, y considera que el golpismo es un espantajo que Saakashvili agita para reforzar su Gobierno. «Niego que un militar georgiano pueda jugar los intereses rusos», ha declarado Burjanadze sobre los sucesos de ayer. Otro líder opositor, David Gamkrelidze, acusa directamente al Gobierno de organizar «la mascarada» del motín.