La bioquímica revela el secreto del sonido único del Stradivarius

Durante décadas los fabricantes de violines han intentado reproducir sin éxito el extraordinario sonido de los Stradivarius, pero después de muchos años de trabajo un grupo de científicos estadounidenses han podido desvelar el misterio que explica la diferencia en la composición de estos instrumentos. Joseph Nagyvary, un profesor de bioquímica de la Universidad Texas A&M y director del proyecto, explicó que "la madera y los agresivos tratamientos químicos a los que fueron sometidos los Stradivarius influyen de orma directa en la creación de su sonido único".
El profesor Joseph Nagyvary obtuvo diferentes muestras de madera prodecentes de estos violines, y pudo concluir en los primeros análisis que estaba compuesta de elementos químicos con los que había sido brutalmente tratada. Según este estudio, publicado en la revista 'PloSONE' y recogida por otr/press, algunas partes de la madera estaban formadas por astillas de madera quemadas, que además habían sido tratadas con la aplicación de diferentes elementos químicos.
Entre ellos pudieron ser identificados algunos como el borax, el fluoruro, el cromo y diferentes tipos de sales de hierro. "El borax ha sido utilizado históricamente como conservante, y comenzó a ser utilizado por los antiguos egipcios para realizar momificaciones; años más tarde se ha utilizado como insecticida", según explicó el bioquímico Nagyvary. "La presencia de estos elementos químicos en la madera durante todo el proceso de fabricación"permitió la creación de un sonido único en el mundo de la música, y que jamás ha podido ser emulado de nuevo.
Solamente el contemporáneo Guarnei del Gesu pudo crear piezas únicas, que en cualquier caso no igualan la calidad de los Stradivarius, según los expertos. Además, durante décadas, Nagyvary investigó el secreto de los Stradivarius, y con su rudimentaria educación musical logró crear algunos instrumentos musicales de inigualable sonido. "Este trabajo de investigación es para mí la mayor satisfacción porque demuestra que por primera vez después de 33 años la madera de los grandes maestros (los Stradivarius) no es natural, sino que ha sido alterada químicamente con distintos elementos, algunos de los cuales yo había predicho en un principio, pero solamente ahora es demostrable mi teoría", aclaró Nagyvary.
Antonio Stradivari creó más de 1.200 violines durante su vida, todos ellos vendidos a las familias más poderosas y ricas del siglo XVIII, principalmente pertenecientes a la realeza. Hoy en día todavía existen 600 de estas piezas de lujo, cada una de ellas valorada en más de 5 millones de dólares. Nagyvary considera que con su proyecto se ha conseguido "desmitificar la gloria de los grandes maestros".