Morales indigeniza Bolivia

Morales indigeniza Bolivia
Morales indigeniza Bolivia

LA PAZ- «Hoy se decide el futuro de Bolivia». Con estas palabras, el presidente boliviano, Evo Morales, ilustraba su voto. Pese a tratarse de una frase hecha, el mandatario no exageraba, los bolivianos se jugaban mucho en el referéndum celebrado ayer. La Nueva Constitución, que según las encuestas será aprobada por amplia mayoría -entre un 60% y un 80% de los votos-, supone el broche de oro a 3 años de mandato masista. Una herramienta con la que Morales pretende refundar Bolivia. Consciente de que el viento soplaba a favor, Morales llegó acompañado por un grupo de militares y sus bases sindicales a una escuela de Villa 14 de septiembre, en su feudo cocalero del Chapare, donde se formó como dirigente de los productores de coca para después saltar a la política y llegar a la Presidencia en 2006. Tras depositar su voto, dijo a los periodistas que en esta jornada los ciudadanos definían «el destino y el futuro del país» al aceptar o rechazar el proyecto de nueva Carta Magna. Mientras, en las calles de La Paz se respiraba calma. El domingo amaneció soleado y silencioso gracias al toque de queda que sólo permitía circular coches acreditados. Casi todo el mundo votó. Las multas de 150 bolivianos (15 euros) eran suficiente estímulo. En el Alto, bastión oficialista de La Paz desde donde Evo Morales paralizó varias veces la capital con sus protestas, es difícil encontrar partidarios del «No». A mediodía el sol del altiplano pega con fuerza. El barrio de Kusikancha -rincón en aymara- se caracteriza por ser unos de los más humildes. En el campo de fútbol local reconvertido en centro electoral, varios indígenas de piel cobriza, ojos rasgados y bombín esperan pacientemente la cola. Risela apenas habla español, murmura en quechua y me responde como puede en castellano. «Voy a votar al Evo por que ha hecho muchas por los pobres. Tengo un hijo que recibe en bono ¿Juancito Pinto¿ -20 euros destinados a material escolar y a combatir la deserción escolar-, y además soy viejita y sobrevivo gracias a ¿La Renta Dignidad¿» -otros 150 bolivianos mensuales para los más mayores- asegura, mientras coloca a su nieta colgada en su poncho. Un ambiente muy diferente se vivía en las regiones opositoras del Oriente (Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando). Las provincias ricas rechazan la Constitución porque sienta las bases -dicen- para que Morales se perpetúe en el poder, da al Estado demasiada injerencia en la economía y no les concede la autonomía que exigen.