«Nadie puede decidir cuándo perder un niño y cuándo no»

Personas llegadas de otros puntos de España se desplazaron para mostrar su repulsa a la nueva legislación.

«Nadie puede decidir cuándo perder un niño y cuándo no»
«Nadie puede decidir cuándo perder un niño y cuándo no»

Madrid- Desde las once de la mañana de ayer –una hora antes de la hora oficial de partida de la marcha–, la calle Alcalá de Madrid se convirtió en el centro de reunión de lo que se convertiría más tarde en una auténtica marea roja a favor de la vida.A la marcha promovida por entidades como Derecho a Vivir, HazteOir.org, Médicos por la Vida y Grupo Provida Madrid se unieron más de cien asociaciones en defensa de la vida y una multitud dispuesta a combatir los planes del Gobierno sobre el aborto.La organización tenía desplegadas decenas de voluntarios por la zona de espera de las familias con gorras, camisetas, pegatinas, globos en forma de corazón y banderas, todas ellas de color rojo, para que nadie estuviese al margen de ese tinte que ayer significaba «vida» y «no al aborto».El autobús de la marcha, que más tarde iría junto a los manifestantes, estaba empapelado de dibujos de niños y niñas que intentaban mostrar el mundo del embarazo y la importancia de vivir a todos los allí presentes.Exactamente a las doce, la marcha iniciaba su recorrido al grito de «¡Vida sí!, ¡Aborto no!» o «España se merece otro presidente» con el que todos los convocados querían mostrar su preocupación ante la reforma del aborto y la futura ley de plazos.De este modo, miles de personas caminaban juntas a favor de la vida y de la mujer por el Paseo del Prado de Madrid. Se pidió más apoyo a la mujer embarazada. «No están solas porque tienen el apoyo de toda la sociedad», opinó una mujer que asistió a la marcha junto a su familia. Una familia de Cuenca aseguró que «nadie puede decidir cuándo hay vida, cuándo se puede perder un niño y cuándo no se puede».Finalmente, al final del recorrido en la Plaza de Neptuno, se encontraba un escenario con algunas personalidades que habían vivido por experiencia propia la angustia que supone interrumpir un embarazo, aunque sea no deseado. Así, con ese testimonio en primera persona contra una ley que en opinión de muchos «multiplicaría el número de abortos» se pretendía mostrar a todos los asistentes lo que supone verdaderamente interrumpir un embarazo, tanto para la mujer como para la sociedad en general.