Pacto rojiverde contra la crisis en Islandia

Los conservadores pagarán en las urnas el malestar de la población por no prever el estallido de la crisis financiera.

MADRID- Seis meses después de que el colapso de su sistema bancario dejara al país al borde de la bancarrota, los islandeses acuden hoy a votar en unas elecciones legislativas anticipadas convertidas en un auténtico plebiscito sobre su clase política.Las más importantes manifestaciones desde 1949, bautizadas como la «revolución de las cacerolas», obligaron en enero a dimitir al Gobierno del conservador Geir Haarde, al que la población culpa directamente de la situación económica. Precisamente, su Partido de la Independencia (PI) será, según todos los sondeos, blanco del malestar general. Tras dominar la vida política islandesa desde 1991, el PI pasará a ser la tercera fuerza política, con un 24% de los votos, según una encuesta de la cadena RUV. En cambio, el centro izquierda, que formó en febrero un Gobierno interino, se perfila como el gran triunfador. La Alianza Socialdemócrata de la primera ministra, Johanna Sigurdardottir, será el partido más votado (29%), según el sondeo. El Partido de la Izquierda Verde cosechará un importante ascenso al obtener el 27%. Las encuestas muestran también un fuerte respaldo a la labor desarrollada por Sigurdardottir, conocida como «Santa Johanna» entre la población. Durante los últimos tres meses, su Gobierno ha auditado los bancos nacionalizados para negociar con los acreedores las indemnizaciones y ha destituido al impopular presidente del Banco Central. La actividad legislativa ha sido tan intensa que el Parlamento ha seguido trabajando en plena campaña. Según Gunnar Helgi Kristinsson, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Reikiavik, «nunca habíamos visto un apoyo tan grande a los partidos de la izquierda». En declaraciones a LA RAZÓN, Alicia Coronil Jonsson, profesora de Economía de la Universidad San Pablo CEU y el ESIC, matiza que «la gente culpa al liberalismo del Partido de la Independencia de la crisis, pero olvida que los socialdemócratas formaron parte del mismo Gobierno». Medio año después de la nacionalización de los tres principales bancos, la situación económica de Islandia continúa siendo delicada. El PIB se desplomará un 10,5% este año, la inflación alcanza el 15% y el paro puede llegar a un desconocido 10% antes del verano. En opinión de Coronil Jonsson, los principales retos del nuevo Gobierno serán «sanear la deuda de los bancos y mejorar la imagen exterior del país», muy perjudicada los últimos meses. Si gana la elecciones, la primera ministra ha prometido convertir la adhesión de Islandia a la UE en su prioridad. Sin embargo, Sigurdardottir deberá convencer a sus socios ecologistas, que rechazan la integración europea por sus efectos sobre el poderoso sector pesquero, que representa el 70% de las exportaciones. La Política Pesquera Común de la UE obligaría a Reikiavik a abrir sus caladeros al resto de Estados miembros. La explosión de la «burbuja financiera», que enriqueció a esta isla del Atlántico Norte durante la última década, ha mostrado a los islandeses los inconvenientes del aislamiento. De ahí que incluso los conservadores, tradicionalmente contrarios a sacrificar la soberanía nacional, se muestren ahora dispuestos a convocar un referéndum sobre la UE. El debate europeoDesde el Bruselas, el comisario para la Ampliación, Olli Rehn, se muestra convencido de que no habrá demasiadas dificultades para que Islandia se convierta en miembro de la UE en 2011. La última palabra, en cualquier caso, la tendrán los islandeses. Aunque un 67% de la población desea dialogar con la Unión, sólo el 37% apoya la adhesión. De cara a las negociaciones, Coronil Jonsson advierte de que «un país tan pequeño y en crisis como Islandia posee un peso negociador muy pequeño» frente a los Veintisiete.