«Para pintar lo actual ya existe la fotografía»

En una época en la que el arte se mueve por el camino de la provocación y trata de buscar nuevos lenguajes expresivos, hay quien busca volver al pasado. Ese es el camino por el que ha optado el pintor Augusto Ferrer-Dalmau (Barcelona, 1964) al acogerse a una temática propia del siglo XIX: escenas militares ecuestres. Las viñetas de la inacabable guerra carlista aparecen en buena parte de las composiciones de esta serie recopilada en el libro sobre la producción de Ferrer-Dalmau.

-Acaba de publicar «Estampas de la Caballería Española», escrito por Luis Miguel Francisco, donde reúne algunos de sus cuadros de temática militar. ¿Por qué caballos y soldados del siglo XIX en un cuadro para el público de hoy?
-Quería darle un giro de 180 grados a mi producción y por eso pensé en la pintura militar. Había hecho algunos cuadros con temas carlistas y la cosa funcionó muy bien. Era también una manera de romper con la pintura fotográfica centrándose en la reconstrucción de asuntos del pasado, algo que me apasiona desde siempre.
-Rompe con la fotografía, pero sus cuadros son como una imagen del pasado.
-Sí, es fotografiar el pasado porque tengo que hacer un estudio muy exhaustivo de la época. Se abre una ventana a acontecimientos que no son recientes.
-No debe ser nada fácil vender esta pintura.
-Para nada porque solamente interesa a los aficionados a la historia, a lo militar o a lo ecuestre. En Madrid funciona muy bien, mientras que en Barcelona nada. En Cataluña yo no tengo nada que hacer. Pinto para el público español. La gran mayoría de las cosas que vendo son por encargo de coleccionistas.
-Sin embargo, hay algunos precedentes a lo que usted hace, aunque antiguos.
-Sí. Mi principal influencia es la escuela francesa, especialmente dos nombres: Edouard Detaille y Meissonier. En España me gusta mucho un pintor catalán que se llama Josep Cusachs.
-Todos los nombres que cita son artistas del siglo XIX con una idea muy concreta de lo que es y representa la pintura.
-Sí, es una estética romántica, pese a que la imagen que tenemos del siglo XIX está muy alejada de la realidad. También es un periodo histórico que resulta muy bonito estéticamente.
-¿No le interesan otros periodos históricos para que protagonicen alguno de sus óleos?
-Precisamente ahora trabajo en una pintura sobre el desastre de Annual. Es todo un reto ya que hay que investigarlo todo, incluso acerca de un acontecimiento en el que abundan las alegorías.
-¿Se siente un «rara avis» por sus cuadros? Da la sensación de que navega contracorriente.
-En esa historia no entro. Nadie toca lo que yo hago y eso también es una ventaja para mí. De todas maneras, también hay mucha afición por estos cuadros en Estados Unidos, incluso en Reino Unido. Hay cantidad de gente con ganas de tener una pintura de temática militar. Aplico a estas obras todos mis conocimientos, también los que incluía cuando me dedicaba al paisajismo.
-Pero es un camino que no es nada actual.
-Es que para lo actual ya hay fotografías. Por eso huyo de todo aquello que se pueda retratar con una cámara. En la actualidad se hacen montajes fotográficos que son mejores que los cuadros de Antonio López.
-¿Qué es lo que le motiva en el momento de decidir qué será lo próximo a pintar?
-Lo que más me motiva es plasmar la historia de España como nación. Tal vez de esta manera me haya cerrado puertas.