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Parejas lejanas

La Razón
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Las parejas hoy se separan más que nunca. Mala cosa. Es tremendamente duro el divorcio, más, dicen los psicólogos, que una dolencia grave. Sin embargo, parece que no tiene freno. Los porqués son muchos y complejos, pero uno de los motivos más evidentes en los últimos tiempos es la des-coordinación psíquica y física en las parejas de la misma edad. La mayoría de los varones, no sé si por el viagra o por su resistencia a crecer, siguen sintiéndose muy jóvenes a edades tardías, mientras que las mujeres, más conscientes, nos sentimos de la edad que tenemos y, la mayoría, no luchamos desesperadamente por demostrarnos que todavía somos capaces de seducir eróticamente; o si queremos demostrárnoslo lo hacemos con hombres de nuestra edad y no con lindos jovenzuelos. A las mujeres, cuando nos llega la menopausia, el bajón hormonal nos libera de esa necesidad tiránica de dar gusto al cuerpo. Sí que necesitamos caricias, sexo... Pero todo más suave, más lento. Las acrobacias, la pasión desenfrenada, el tomar y el meter tienen su sentido cuando se está en plenas condiciones. Incluso estándolo, no debería faltar nunca la parte espiritual. Los varones, por lo que veo, no aceptan su pendiente natural y siguen poniéndose los patines a los sesenta. Esto genera una distancia insalvable entre las parejas a ciertas edades. Es entonces cuando se acentúan los problemas de comunicación. Es entonces cuando la mujer empieza a plantearse que necesita tranquilidad y quizá estaría mejor sola. Y el hombre, que necesita a una mujer más joven para seguirle el ritmo. El hombre sólo rompe cuando la encuentra, pues la mayoría depende en muchos aspectos de la mujer. La mujer prefiere quedarse sola que volver a lo mismo. Y otra vez el desencuentro. Ambos sufren. Uno por engañarse y no querer crecer, la otra por soledad. Cuánto queda por hacer... Cuánto de nosotros con nosotros mismos.