Párkinson una enfermedad que no sólo tiembla

El próximo sábado tiene lugar el Día Mundial de Parkinson, la segunda enfermedad neurogenerativa más frecuente que tiene una prevalencia de 120.000 afectados en España. La tasa de infradiagnóstico sigue siendo alta en nuestro país.

Párkinson, una enfermedad que no sólo tiembla
Párkinson, una enfermedad que no sólo tiembla

No me lo creo. ¿Por qué me ocurre a mí? «Cuando te diagnostican el párkinson te planteas una serie de preguntas, sobre todo por lo incrédulo que eres», afirma José Luis Molero, enfermo de párkinson desde hace 13 años. El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson es un varapalo para el paciente, que tiene que afrontar de la forma más positiva su nueva situación. Algunos tópicos sobre la enfermedad no son del todo ciertos, aunque los tengamos asumidos. Esta dolencia no se diagnostica cuando una persona tiene un temblor en las manos; un 25 por ciento de los pacientes no presenta inicialmente esta manifestación. Cabe reseñar que hoy no se dispone de un tratamiento definitivo, por lo que éste es exclusivamente sintomático. Otra idea que hemos interiorizado es que hacerse mayor implica tener más impedimentos, lo cual no tiene por qué ser cierto; cuando la persona mayor muestra signos que podrían delatar un párkinson incipiente, la tendencia es ignorarlos por considerarlos propios de la edad. Sin embargo, detectar cuanto antes este trastorno crónico, de progresión muy gradual y evolución prolongada, puede suponer una mayor calidad de vida para el afectado. «Una pista evidente en una persona mayor es si de pronto sufre un bajón considerable», explica Pedro Gil Gregorio, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Ejemplo de esto serían cosas tan obvias que a veces se nos escapan, como ver a un anciano tener dificultades al salir del coche o al abrocharse los cordones de los zapatos. En los mayores, el párkinson afecta al equilibrio y la marcha, además de que sufren caídas más fuertes. «Si tuviera que decir un síntoma evidente para la detección de la enfermedad, éste sería la torpeza», asegura Pedro Gil. Ayudar al enfermoCada año se detectan, aproximadamente, 20 nuevos casos de afectados de párkinson de cada 100.000 habitantes. Esta enfermedad neurodegenerativa afecta al conjunto de la persona, tanto en lo físico y psicológico –rigidez muscular o depresión– como en el aspecto social que puede llevarle al aislamiento. «Los afectados son conscientes de que llegan a una total dependencia en todas sus actividades», afirma Laura Carrasco, directora de la Asociación de Párkinson de Madrid. Se debe llevar una atención integral en todos los aspectos del afectado y su familia. «Es importante que los cuidadores no se descuiden a sí mismos. Los mayores deben admitir a gente de fuera», añade la directora de esta entidad. «Desde la asociación queremos que el paciente dignifique su día a día y sepa que se lo va a pasar bien», dice Laura Carrasco. Lo que se pretende en el futuro es averiguar por qué se produce la neurodegeneración e intervenir en ello. Sólo así será posible la obtención de un tratamiento neuroprotector que aún no existe. Se han producido avances en el conocimiento de la fisiopatología, el diagnóstico y el tratamiento médico y quirúrgico. Sin embargo, «lamentablemente, en los ensayos clínicos los ancianos suelen estar excluidos» argumenta Pedro Ruíz García-Espiga, coordinador de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Madrileña de Neurología. Esto hace que no haya definido un tratamiento óptimo para ellos. «Es preciso adaptar los estudios de medicina a la realidad y los médicos de atención primaria deben interpretar correctamente los síntomas para diagnosticar la enfermedad», dice Pedro Gil.Radiografía del pacienteCon el fin de mejorar el tratamiento y convertirse en un recurso esencial para médicos, neurólogos y profesionales, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y el Grupo de Estudios de Trastornos del Movimiento de a Sociedad Española de Neurología (SEN) han publicado una «Guía de buena práctica clínica en Geriatría. Enfermedad de Parkinson».La edad media en la que se diagnostica la enfermedad es de 70,5 años. La incidencia y prevalencia aumentan con la edad, y ambas son mayores en varones. Es la segunda dolencia neurodegenerativa más frecuente después del alzheimer. Afecta al 1 por ciento de las personas mayores de 50 años y a más del 3 por ciento del grupo de más de 75. Los especialistas dividen la enfermedad en tres etapas. Una inicial, de unos cinco años, que abarca el inicio de los síntomas y la aparición de las complicaciones asociadas con la terapia. En la intermedia aparecen las dificultades motoras y se intensifican las no motoras. En la última, una etapa avanzada, los síntomas son graves con una gran repercusión social.De interés para los enfermos:- Federación Española de Parkinson Tel: 91 434 5371 Web: www.fedesparkinson.org/E-Mail: info@fedesparkinson.org- Asociación Parkinson MadridTel: 91 434 04 06Web: www.parkinsonmadrid.orgE-Mail: parkinson@parkinsonmadrid.org