Qué son las mociones de censura y de confianza

La victoria del PP en las elecciones europeas de ayer y la traslación de estos resultados a la política nacional que hacen algunos dirigentes políticos ha hecho surgir el debate sobre una hipotética moción de censura o una cuestión de confianza.

Ambas aparecen reguladas en el Reglamento del Congreso y aunque su objeto es el mismo, la ratificación o retirada de la confianza otorgada por el Parlamento al presidente del Gobierno en la investidura, se trata de instrumentos distintos, con sus propias peculiaridades, lo que explica que, mientras el PP pide una cuestión de confianza, el PSOE no quiera ni oír hablar del asunto y rete a la oposición a presentar una moción de censura si lo cree conveniente.

¿Por qué varios dirigentes del PP han sugerido hoy que Zapatero debe someterse a una cuestión de confianza y no han anunciado una moción de censura?. La razón fundamental es que la moción de censura, según la Constitución tiene carácter constructivo, es decir, esa censura al Ejecutivo debe ir acompañada de la presentación de un candidato alternativo. Ello es así porque el constituyente trató de cerrar la posibilidad de que se pudiera derrocar a un Gobierno y generar una situación de vacío de poder.

Dado que varias fuerzas políticas han dejado claro de antemano que, por descontentas que estén con José Luis Rodríguez Zapatero, no apoyarían a Mariano Rajoy para sustituirle, el PP sabe que una moción de censura fracasaría en estos momentos. Los requisitos para presentar una moción de censura son que la firme al menos el 10 por ciento de los diputados, que haya un candidato alternativo -al menos uno- al presidente del Gobierno y, para que prospere, que la apoye la mayoría absoluta del Congreso, 176 diputados. Si la moción superara esos apoyos, el Rey directamente nombraría presidente del Gobierno al candidato alternativo; Mariano Rajoy en este caso.

Así las cosas, varios dirigentes del PP han instado hoy a Zapatero a que se someta al refrendo de su autoridad en el Parlamento mediante una cuestión de confianza. Esta fórmula se diferencia de la anterior en que es el propio presidente del Gobierno el que pregunta al Parlamento si cuenta con el respaldo suficiente cómo para seguir gobernando de acuerdo a un programa o a una declaración política y, de no lograrlo, deberá convocar elecciones. El PP no tendría así que presentar la candidatura de Rajoy y optaría a llegar al Gobierno en las urnas, consiguiendo un adelanto electoral. No obstante si Zapatero presentase una cuestión de confianza, no precisaría de mayoría absoluta sino simple -más votos a favor que en contra- para solventarla y salir reforzado de ese trámite.

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