Queda ANV para rato

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Ya está. Vamos a seguir hablando de ANV y del PCTV durante los próximos cuatro años. Cuando no es Garzón dictando una suspensión cautelar de última hora, que llega nueve meses tarde en un caso y tres años en el otro, es el Supremo pronunciándose en la dirección opuesta a Garzón en un momento en el que tiene en sus manos la ilegalización de esos dos partidos, solicitada a su vez igual de tardíamente por la Fiscalía y la Abogacía del Estado.

Es todo este desbarajuste de la Justicia el que ha animado al mundo de ETA a salir ayer a las calles de Bilbao y a llenarlas de contenedores de basura volcados. Para derrotar a ETA, para que sus escuadristas no se crezcan y desistan de desafiar al Estado de Derecho, es preciso que éste se vuelque plenamente en su persecución y que sus órganos actúen orquestadamente y al unísono, sin dejar fisuras por donde se pueda burlar a la legalidad. Esto quiere decir que ni la ilegalización ni las medidas cautelares, de haberse producido a tiempo, eran suficientes, sino que hace falta, asimismo, crear los mecanismos penales para sacar de las instituciones a las parlamentarias del PCTV y a los concejales o alcaldes de ANV, para impedir que las calles de los pueblos de Euskadi sigan teniendo nombres de terroristas y para que no haya un solo municipio donde no se ice la bandera constitucional.

En lugar de esa coherencia del sistema, lo que tenemos, lo que percibe el ciudadano y la propia ETA, es justamente lo contrario. El galimatías de la Justicia alcanza el paroxismo de la contradicción cuando el propio Supremo, que rechaza la suspensión de actividades de los dos partidos de ETA, reprocha a su vez al Gobierno no haber impulsado antes el proceso ilegalizador en contra del cual a su vez ya está actuando. En este contexto de caos de la Justicia no puede alegrarnos el hecho de que fuera ayer disuelta la manifestación de ANV en Bilbao, como no nos pueden alegrar las medidas cautelares-estelares de Garzón. Sabemos que queda ANV para rato.