Teherán da la bienvenida al cambio

Por primera vez desde la revolución de 1979, un presidente iraní felicita al ganador de las elecciones en EE UU. «Obama debe abandonar el rumbo de Bush», advierte

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La agenda internacional del futuro presidente de Estados Unidos, Barak Obama, ya está repleta de puntos marcados en rojo. Obama se enfrenta, bajo la atenta mirada de los dirigentes de Irán, Afganistán y Pakistán, a grandes desafíos en la convulsa región de Asia Central. El presidente electo de EE UU tendrá que convencer al receloso régimen iraní de que el diálogo será esencial en la nueva estrategia estadounidense en Irán. Por primera vez desde la Revolución Islámica de 1979, un mandatario iraní celebra la llegada de un presidente estadounidense. Mahmud Ahmadineyad felicitó ayer a Obama diciendo que «Irán dará la bienvenida a cualquier cambio justo y básico en las políticas de EE UU», pero le advirtió de que «debe de abandonar el rumbo tomado por Bush», si no quiere fracasar en su política exterior. Ahmadineyad demandó que el Gobierno estadounidense «rectifique la situación crítica que afronta EE UU, restaure la reputación perdida y sus esperanzas». También Teherán pidió a Obama que muestre «buena voluntad» y levante todas las sanciones contra Irán por su controvertido programa nuclear. Sin embargo, a pesar de avecinarse una aparente oportunidad para el diálogo y la posibilidad de reanudar los contactos diplomáticos entre ambos países, la desconfianza del Gobierno iraní podría encaminar a EE UU hacia la opción militar. En Afganistán, Obama tampoco lo tiene fácil. Además de las amenazas que ha recibido por parte de los talibanes, que le advirtieron de que si envía más tropas al país, como pretende, desembocará en su «destrucción» y derrota, el presidente Hamed Karzai ha pedido a Obama cambios en la estrategia militar estadounidense en Afganistán para evitar las bajas civiles. Karzai insistió en que la «guerra contra el terror» no debería tener lugar en los pueblos afganos, sino en las bases que los insurgentes tienen en las áreas fronterizas paquistaníes, porque «los terroristas no están en nuestros pueblos». Kabul ha lanzado la pelota sobre el tejado del país vecino e Islamabad ha afirmado que «no tolerará» más ataques de EEUU en su territorio. A pesar de que las relaciones entre ambos países se han tensado tras las últimas operaciones militares norteamericanas en la frontera, el ejecutivo del primer ministro de Pakistán, Yusuf Razá Guilani, ha invitado a Obama a buscar nuevas fórmulas para fortalecer la relación y «promover la paz y la estabilidad».