Un ex jefe de Policía británico se suicida tras cotraer la covid-19

James Connelly-Webster, de 58 años, se volvió “paranoico y neurótico” cuando empezó a presentar síntomas de la enfermedad y decidió autoaislarse

No es el primer caso y desgraciadamente puede que no sea el último. Las secuelas psicológicas del nuevo coronavirus pueden ser tan letales como la propia enfermedad. En Reino Unido un ex jefe de Policía se quitó la vida después de volverse “paranoico y neurótico” a raíz de contraer la covid-19 y con la obsesión de proteger a su familia de la infección. Así ha concluido la investigación policial sobre el caso.

James Connelly-Webster, de 58 años, fue encontrado muerto en el jardín de su vivienda unifamiliar en Crackington Haven, Bude, el pasado 1 de abril después de autoaislarse allí cuando comenzó a mostrar síntomas del coronavirus.

Webster, que había sido subdirector de Policía de Devon y Cornwall hasta su jubilación, se había trasladado a su casa en Cornwall desde Londres a finales de marzo.

Su viuda, Maureen relató que su esposo había presentado síntomas de la enfermedad como tos y fiebre, y decidió poner en cuarentena para proteger a su esposa y a sus hijos Max y Robyn. La pareja había decidido este protocolo si si alguno de ellos terminaba contagiado.

Durante los siguientes ocho días, la familia celebró reuniones a través de Zoom y comieron juntos cumpliendo las medidas de distancia social. Pero su esposa e hijos pronto notaron un deterioro en la salud mental del ex jefe de Policía.

Maureen asegura que su marido desarrolló una conducta “paranoica y neurótica”. “Cambió por completo” sostiene su mujer. Connelly-Webster -añade- era de las personas que nada más despertarse por las mañanas abre las cortinas para celebrar el “día hermoso”.

En los interrogatorios Maureen explicó que cuando conoció a su marido en 1987 en Londres, la pareja solían ir a tomar café por las mañanas. Durante el confinamiento siguieron con esta tradición pero en el jardín de su casa y guardando la distancia de seguridad. Pero a medida que pasaban los días, él fue rechazando los encuentros con su mujer.

Fue encerrándose en sí mismo y obsesionándose con el estigma social de la enfermedad. “No era propio de él pensar así”, cuenta su mujer.

La noche antes de su muerte, la familia celebró una cena guardando la distancia de seguridad. Connelly-Webster trató de tranquilizar a su familia y aseguró que al día siguiente, cuando se cumplía el octavo día de aislamiento, terminaría el autoconfinamiento. También aseguró que su “pensamiento se estaba aclarando”.

Sin embargo, la mañana del 1 de abril, Maureen presentarse en su casa de Crackington Haven para cumplir con la tradición de tomarse un café juntos. En la puerta encontró un cartel que ponía: “No entre, llame a la Policía”.

Su mujer asegura que “Jimbo, en su sano juicio, no se quitaría la vida. Había hablado mucho a lo largo de los años, dadas sus experiencias como Policía, sobre la devastación que deja cuando alguien se suicida”.

En un comunicado, el hijo de Connelly-Webster, Max, explicó que había hablado con su padre hacia 9:30 p.m. de la noche anterior a su muerte y que le dijo que iba a ver Juego de Tronos antes de irse a dormir.

Max insistió que su padre “no tenía ningún problema de salud mental” pero que tras infectarse de covid-19 “se había vuelto paranoico, ansioso y solitario”. “Era la primera vez que lo veíamos comportarse así”, añade. Un triste final para un hombre que entregó la vida al servicio público y al mantenimiento del orden. Los efectos neurológicos de la covid-19 es un área todavía abierta a la investigación en la que tendrá que profundizarse.