Von der Leyen desgrana los retos de la UE en plena pandemia

En el discurso del Estado de la Unión fijará en un 55% la reducción de las emisiones en 2030 para avanzar en la lucha climática

La presidenta del ejecutivo comunitario, Úrsula von der Leyen, se enfrenta hoy a su primer discurso sobre el Estado de la Unión en el comienzo de uno de los cursos políticos más inciertos y convulsos de los últimos años. Se espera que la alocución de la política alemana dedique gran parte de su tiempo a los retos que plantea el avance de la pandemia, después de que en los primeros compases el liderazgo del ejecutivo comunitario fuera puesto seriamente en cuestión e imperase la estrategia del sálvese quién pueda entre los Estados miembros. Von der Leyen acababa de cumplir sus primeros 100 días en su despacho del edificio Berlaymont cuándo la crisis sanitaria sacudió al club comunitario.

Pero a pesar de que el coronavirus ha marcado y seguirá marcando el mandato de la política alemana, el ejecutivo comunitario considera que la pandemia no puede hacer olvidar las dos principales prioridades de la legislatura fijadas con anterioridad: la transición energética y digital. A su vez también se esperan alusiones al Brexit -después de que el órdago de Boris Johnson de no cumplir el acuerdo de retirada aboque a un divorcio caótico el próximo 31 de diciembre- y referencias a la delicada situación internacional en puntos calientes como Bielorrusia o el Mediterráneo Oriental.

La política alemana comienza este complicado curso político después de que los Veintisiete consiguieran aprobar en la agónica cumbre de julio el fondo de recuperación por valor de 750.000 millones de euros ante una crisis económica sin precedentes. Esta iniciativa debe pasar la luz verde de la Eurocámara para que los fondos puedan comenzar a fluir a partir del mes de enero.

Este dinero europeo debe dedicarse precisamente a la doble transición energética y digital y se espera que von der Leyen detalle los líneas maestras del plan de lucha contra el cambio climático para que el club comunitario se convierta en un territorio libre de gases de efecto invernadero en el año 2050. Hasta el momento, el ejecutivo comunitario había preferido esperar antes de establecer un objetivo intermedio para el año 2030, pero se espera que en el discurso de hoy Von der Leyen apueste por un recorte de las emisiones de dióxido de carbono de al menos el 55% respecto a los niveles de 1990 cuando la meta hasta el momento era del 40%.

Además, en las próximas semanas von der Leyen deberá hacer frente a dos patatas calientes: el próximo día 30 de este mes el ejecutivo comunitario presentará su propuesta para la reforma del sistema de asilo después de que la situación del campamento de refugiados en Moria (Grecia) haya vuelto a copar los titulares de todos los medios de comunicación. Después de que su predecesor, Jean Claude Juncker, fuera incapaz de conseguir el acuerdo de las capitales debido al veto contumaz de los países del Este a cuotas obligatorias de reparto de refugiados, se espera que Bruselas apuesta por un sistema voluntario y el blindaje de las fronteras exteriores europeas a través de los acuerdos con terceros países, a imagen y semejanza del suscrito con Turquía en el año 2016.

A pesar de los intentos de desatascar el debate, los Estados de entrada al espacio sin fronteras Schengen ven con malos ojos este nuevo enfoque de la Comisión Europea. Fuentes diplomáticas desconfían de este sistema de “solidaridad a la carta” que premia la rebelión del grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa) y supone una pesada losa para los países del Sur en la vigilancia de los denominados movimientos secundarios, los desplazamientos de los migrantes que prefieren asentarse y tramitar su demanda de asilo en los países del Norte de Europa y no permanecer en los Estados de entrada.

En un principio, se esperaba que el ejecutivo comunitario presentara esta propuesta tras las vacaciones de Semana Santa pero la crisis sanitaria del coronavirus y la necesidad de no abrir nuevos frentes entre las capitales en medio de las negociaciones del fondo de reconstrucción de la economía europea han acabado ocasionando este retraso.

La presidencia rotatoria alemana no cree posible cerrar el paquete durante su mandato pero confía en encarrillar las negociaciones. Curiosamente, esta nueva propuesta del ejecutivo comunitario supone una enmienda a la política defendida por la canciller Ángela Merkel durante los peores momentos de la crisis de refugiados, cuándo defendió contra viento y manera la necesidad de un mecanismo de solidaridad con cuotas obligatorias y acabó fracasando estrepitosamente por la ofensiva de los países del Este y la inacción de muchos de los socios.

Además, se espera que la próxima semana el ejecutivo comunitario presente un nuevo mecanismo para analizar de manera anual el cumplimento del Estado de Derecho en todos los Estados miembros, con el objetivo de no estigmatizar a los países del Este, teniendo en cuenta los expedientes que pesan sobre Polonia y Hungría por su deriva autoritaria.