¿Por qué Cuba y China vuelven a estar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU?

Por primera vez en años, Arabia Saudí queda fuera de este organismo de Naciones Unidas

Arabia Saudí se ha quedado fuera del Consejo de Derechos Humano después de varios años como miembro de este organismo de Naciones Unidas. Algunos expertos consideran que el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y los castigos a activistas de derechos humanos en este país han tenido su efecto en la votación para reemplazar las vacantes dentro del organismo.

Con excepción de los países que concurrían por el grupo de Asia y el Pacífico -China, Arabia Saudí, Nepal, Pakistán y Uzbekistán-, todos los candidatos tenían prácticamente su plaza asegurada al no contar con competidores para ocupar 15 puestos vacantes, por lo que tanto Rusia, China como Cuba han conseguido un sillón en este organismo.

Cuba se presentaba sin oposición junto a México y Bolivia a las tres plazas vacantes para el conocido como grupo de Latinoamérica y el Caribe, que ya había mostrado el respaldo a los tres países y que únicamente esperaban la confirmación oficial de la Asamblea General.

La ONG Human Rights Watch (HRW) no ha tardado en reaccionar. “El fracaso de Arabia Saudí a la hora de lograr entrar en el Consejo de Derechos Humanos es un recordatorio de la necesidad de que haya más competencia en las elecciones de la ONU”, ha señalado. “Si hubiera más candidatos, China, Cuba y Rusia tal vez hubieran perdido también”, ha aseverado Louis Charbonneau, director de la organización para asuntos de la ONU. “Cuando no hay competitividad estas elecciones resultan una farsa”, ha dicho.

En respuesta a la elección de Cuba, 85 organizaciones cubanas e internacionales de derechos humanos y libertad de expresión lamentaron que el régimen castrista vuelva a tener una nueva oportunidad para ocupar un puesto en el Consejo de Derechos Humanos. “Esto no sólo recompensa el pobre historial de Cuba en materia de derechos humanos, sino que también socava la integridad del Consejo para responsabilizar a los gobiernos abusivos por sus acciones en la región y en todo el mundo”.

En el comunicado hecho público por las 85 organizaciones se destaca que desde su fundación en 2006, Cuba ocupó, en cuatro mandatos, uno de los ocho puestos del Consejo de Derechos Humanos correspondientes a América Latina y el Caribe. En los 12 años de Cuba en el Consejo, el país solo apoyó 66 de las 205 resoluciones aprobadas en respuesta a graves violaciones de derechos humanos en todo el mundo.

Se recuerda que Cuba no ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ni el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Además, el Gobierno cubano no ha extendido una invitación al país al Relator Especial de la ONU sobre la Situación de los Defensores de Derechos Humanos. El Comité Internacional de la Cruz Roja, que visita a los presos por delitos de carácter político, no ha logrado ingresar a la isla desde 1989. Cuba es también el único país de la América que Amnistía Internacional no ha podido visitar desde 1990.

La ONG Human Rights Watch (HRW) había solicitado a los 192 países con derecho a voto que no respaldaran las candidaturas de Rusia, Cuba y China, además de la de Arabia Saudí, que, finalmente se quedó fuera al no conseguir los apoyos suficientes dentro del grupo de Asia y el Pacífico, el único en el que había más candidatos (cinco), que plazas disponibles (cuatro).

Esta ONG, que había calificado las candidaturas cubana y rusa de “problemáticas”, criticó a Moscú por su participación en ataques indiscriminados en Siria y su protección del régimen de Damasco en la esfera internacional, y le recriminó a Cuba su persecución de periodistas y manifestantes y el haber usado anteriores presencias en el Consejo de Derechos Humanos para proteger a Gobiernos como el de Venezuela. Además, HRW había tildado a Pekín y a Riad como dos de los gobiernos más abusivos del mundo.

Por su parte, para el director ejecutivo de la ONG UN Watch, Hillel Neuer, “elegir a estas dictaduras como jueces de derechos humanos de la ONU es como convertir a una banda de pirómanos en el cuerpo de bomberos”.