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Al Qaeda acusa a Daesh de convertir a los yihadistas en asesinos

Zawahiri no soporta la presión que sufre de la banda rival

Zawahiri no soporta la presión que sufre de la banda rival

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“La ausencia de controles legítimos sobre la jihad ha convertido a los muyahidines en asesinos e integrantes de bandas que cometen secuestros y extorsiones”. La frase podría haberla pronunciado cualquier experto u observador internacional en terrorismo jihadista. Lo que es llamativo, pero no sorprendente por la marcha de los acontecimientos, es que su autor sea el jefe del “comando central” de Al Qaeda (AQC), Ayman al Zawahiri.

No les van las cosas muy bien a los militantes de Al Qaeda por la presión de los de Daesh que, fieles a la consigna de su “califa”, Abu Bark Bagdhadi, están dispuestos a borrarlos de la faz de la tierra.

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Aprovechando un “sermón” sobre la situación de Cachemira, Zawahiri, que tiene sobre sus espaldas los atentados del 11-S en Estados Unidos y el 11-M en Madrid, dice que “no puede matar a inocentes por meras sospecha, y no puede convertirse mezquitas y mercados de musulmanes y sus reuniones, en un campo de bombardeos indiscriminados”.

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“Estos crímenes --asegura-- distorsionan la imagen de los muyahidines y el comportamiento del público musulmán en su causa fundamental, haciéndolos vulnerables a aceptar las mentiras de los gobiernos y las Cruzadas (ejércitos occidentales)”.

A este respecto, subraya que “los medios de comunicación utilizan estos obstáculos para distorsionar la jihad y justificar los miles de crímenes y atrocidades cometidos contra millones de musulmanes”.

“Estas impurezas y enfermedades sufridas por los muyahidines debemos abordarlas en virtud de la prevención del vicio”, dice sobre Daesh sin citarlo.

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“El Islam solo ganará con la jihad y la da’wah (búsqueda de la verdad), no con el juego de la pseudodemocracia, que saca a las naciones de la sharia (interpretación rigorista del Islam)”.

“Somos una nación y la Jihad es una jihad (...) Y el apoyo a la jihad en Cachemira, Filipinas, Chechenia, Asia Central, Irak, el Levante (Iraq Siria), la Península Arábiga, Somalia, Marruecos y Turkestán impuso un ojo en los musulmanes, para obtener lo suficiente para sacar al agresor infiel de las casas de los musulmanes”.

“Y nuestra última oración es que la Alabanza sea para Allah, Señor de los Mundos, y que Allah bendiga a nuestro maestro Muhammad y su familia y compañeros. La paz y la misericordia de Dios sean con ustedes”, concluye. Muchos rezos y pocos hechos.