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«Al régimen no le importa el bienestar de los chinos»

Millones de mujeres podrán tener dos hijos cuando se aprueben los cambios anunciados por el Gobierno de Pekín
Millones de mujeres podrán tener dos hijos cuando se aprueben los cambios anunciados por el Gobierno de Pekín

«En China no hay 1.300 millones de habitantes sino 1.500 o 1.600 millones. Nadie sabe cuántos chinos viven en mi país». Sara Zhuen, nacida en 1980 en la provincia de Zhejiang y residente en España desde hace once años, tiene cinco hermanos, que nacieron después de que la dictadura comunista estableciera en 1979 la prohibición de dar a luz a un segundo hijo, castigando con multas muy duras a aquellos que se saltaran las restricciones.

Los padres de Sara desobedecieron al régimen en varias ocasiones al tener seis hijos, pero lograron esquivar las multas. «Si vives en el campo es más fácil evitar las sanciones porque en el mundo rural es más difícil que el Estado descubra cuántos hijos tienes, ya que no necesitas registrar a tus hijos», explica.

De hecho, ella no estuvo inscrita en el censo de población hasta los 16 años. «Si mis padres nos hubieran censado, habrían tenido que pagar mucho dinero». A los 18 años, Sara (prefiere usar un nombre ficticio) ya disponía del título para dar clases como profesora de infantil. Ese mismo año se quedó embarazada y decidió abortar. «En China, las mujeres sólo pueden tener un hijo a partir de los 20 años, y los hombres, a partir de los 22. Decidí abortar porque si hubiera tenido al niño no me habrían dejado trabajar en ningún sitio».

Ana Huang, directora del Centro de Lengua y Cultura Chin Xindongfang de Madrid, considera que el anuncio que hizo el viernes el Gobierno de Pekín relajando la política de hijo único no va a generar un «boom» de nacimientos porque «la mayoría de los jóvenes quiere más libertad y trabajar menos, y con hijos no van a tener esas dos cosas».

En la comunidad china residente en España hay opiniones muy críticas con el régimen, como la de Chris Zhao, que vino a España huyendo de la persecución que sufría en su país. Ahora imparte clases de chino en Barcelona, donde vive desde hace siete años. Estas medidas «no son reales» y «sólo satisfacen al Partido Comunista y no al bienestar de la sociedad china». Pekín ha anunciado que cerrará los llamados campos de reeducación –donde hay presos 190.000 ciudadanos, según la ONU–, pero explica que todavía existen «prisiones negras», centros penitenciarios de una extrema crueldad en los que «literalmente lavan el cerebro». «En este plenario no se ha debatido sobre derechos humanos, libertad y democracia, que son los temas que realmente importan a la población china», recalca a LA RAZÓN desde Barcelona. A diferencia de otros chinos que residen en España, que se muestran más huidizos o incluso reconocen no seguir las noticias de su país para no tener que hablar, Zhao no tiene miedo de denunciar las violaciones de los derechos humanos en China. «En mi país ejecutan a personas sin un juicio justo sólo por sus hábitos, y esto es una tragedia», dice. En sus clase, Zhao enseña que la cultura tradicional china es pacífica, «lo contrario a la cultura comunista dominante y violenta».

Juan Carlos Zhen, el vicepresidente de la Asociación de Comerciantes Chinos, no ha tenido tiempo de comentar con sus compañeros las reformas en su país. «Sólo trabajamos», asegura desde su negocio en Madrid. Pero él valora las medidas y las ve «muy importantes, porque garantizan un futuro y una mejor economía» para su lugar de origen. Zhen, que lleva 20 años en Madrid, tiene dos hijos y aplaude también la política de planificación familiar, sobre todo para los ancianos chinos. «No puedo tener más porque no tengo dinero». A él, «los dos hijos no me los ha impuesto el Gobierno, sino la crisis».

Pekín matiza: «No es un cambio drástico»

El Ministerio de Sanidad de China puntualizó ayer que la relajación de la política de natalidad del «hijo único» no supone en modo alguno la eliminación de los principios que el Partido Comunista ha defendido durante tres décadas. «No estamos abandonando nuestra política de planificación familiar. La estamos ajustando y perfeccionando», señaló el viceministro Wang Peian. «Somos un país muy poblado, y la presión que ello comporta sobre la economía, la sociedad y los recursos va a seguir durante mucho tiempo», añadió.