Política

Antonieta Mendoza, madre de Leopoldo López: “Nunca le he visto flaquear, siempre estuvo seguro de su decisión”

La progenitora del preso político venezolano, rememora el inicio de las revueltas contra el régimen de Maduro hace cinco años, que supuso el encarcelamiento del dirigente antichavista y una ola de protestas.

Antonieta Mendoza/ Fotos: Cristina Bejarano
Antonieta Mendoza/ Fotos: Cristina Bejarano

Antonieta Mendoza, la madre del preso político venezolano, rememora el inicio de las revueltas contra el régimen de Maduro hace cinco años, que supuso el encarcelamiento del dirigente antichavista y una ola de protestas

La mañana del 12 de febrero de 2014 llegó con una oscura premonición a la casa de Antonieta Mendoza. La madre del político venezolano Leopoldo López tuvo el presentimiento de que la vida de su hijo corría peligro. “Sentí algo raro, posiblemente era la intuición de una madre”, explica desde su despacho en Madrid. Así que corrió hacia la casa de su hijo, donde éste se encontraba reunido con su equipo, quienes habían trazado un plan junto a otros políticos como Antonio Ledezma y María Corina Machado para acabar “por la vía democrática” con el régimen chavista.

Ese día se había convocado una gran manifestación de jóvenes contra el Gobierno por la muerte de estudiantes en el estado de Táchira a manos de las Fuerzas de Seguridad. “Yo les dije a los que estaban reunidos: en esa marcha va a haber un herido o un muerto y el culpable va a ser Leopoldo López. Todos me escucharon en silencio y nos fuimos a la plaza de Venezuela”.

La señora Mendoza no se equivocó. A las tres de la tarde comenzaron las escenas de violencia en las calles de Caracas, durante las cuales fue asesinado el estudiante Bassil Alejandro Da Costa de un tiro en la cabeza y el activista pro gubernamental Juancho Montoya, vinculado a los llamados colectivos chavistas. Horas después cayó Robert Redman, otro estudiante antichavista, ejecutado por funcionarios del Ministerio del Interior.

Por la noche, ya reunidos en la casa del hijo, los acontecimientos le dieron la razón. “Esa misma noche vimos publicada en ‘’El Universal’’ la orden de captura contra de Leopoldo. Así que durante la madrugada él decide irse a la clandestinidad. Me acuerdo que fue la última vez que le di un beso y un abrazo en libertad”. Durante los días siguientes el dirigente opositor permaneció fuera del radar en medio de rumores de todo tipo.

Durante la madrugada del 15 de febrero, un comando gubernamental entró en la casa de los padres de Leopoldo para buscar al prófugo. Horas después se personó en el mismo lugar Diosdado Cabello, número dos del Gobierno, para recomendar a la familia que Leopoldo se marchara al exilio. “Nos dijo que lo iban a matar o bien gente de la derecha o de los propios colectivos fuera de control”. Demasiado tarde. Ya estaba decidido que se quedaría en Venezuela y se entregaría a las autoridades.

“Entonces creíamos saber a lo que se estaba enfrentando Leopoldo. Yo le dije que antes de dar ese paso se lo pensara mucho, que pensara en su esposa Lilian y en sus dos hijos, pero él me respondió que ni la clandestinidad ni el exilio era alternativas para él. Fuera de Venezuela seré prisionero de mi alma, me dijo”, recuerda la madre.

La jornada del 18 de febrero marcó un hito en las movilizaciones contra Maduro. Leopoldo se entregó a la Policía tras un discurso en medio del clamor popular, que le pedía que no lo hiciera, mientras él, encaramado junto a la estatua del prócer cubano José Martí en Caracas, pronunció estas palabras: “Si mi encarcelamiento sirve para el despertar de un pueblo, habrá merecido la pena”.

Su madre cree que aquel episodio de 2014 fue el inicio de un ciclo. De alguna manera, las palabras de Leopoldo y su descripción de lo que suponía el Gobierno de Maduro fueron pioneras, explica en esta entrevista. “Leopoldo fue el primero que define, ya en 2014, que Maduro es un dictador”, añade. “La crisis humanitaria, el éxodo de cientos de miles de venezolanos y la deriva dictatorial fueron denunciadas por él antes de entrar en la cárcel”.

En la prisión militar de Ramo Verde pasó tres años y medio. Sus familiares denunciaron torturas psicológicas y malos tratos, con periodos de aislamiento de varios meses. Durante un tiempo llegó a acumular en su celda hasta 300 libros y un saco de boxeo, que después le fueron retirados. “Su fortaleza física, mental y espiritual lo mantuvieron despierto. En ningún momento se arrepintió de lo que hizo, nunca lo he visto flaquear, siempre se ha sentido seguro de su decisión”, continúa Antonieta.

Ex alcalde del municipio caraqueño de Chacao, López fue durante años la bestia negra de Hugo Chávez, que lo inhabilitó para la política en 2008, y después el azote de Maduro, que lo acusó de ser un peligroso dirigente de extrema derecha. En 2015, tras un juicio teledirigido por el Gobierno -tal y como denunció uno de los magistrados integrantes tras huir de Venezuela-, fue condenado a 13 años de cárcel. “Mi hijo fue encarcelado por ejercer su derecho constitucional a la protesta cívica denunciando humanitaria que ya había entonces”.

Desde 2017 se halla en situación de arresto domiciliario. “Yo creo que lo sacaron de la cárcel para silenciarlo. Mientras estaba en Ramo Verde, Leopoldo usaba su Twitter y enviaba cartas públicas. Desde la cárcel la gente no lo veía, pero lo escuchaba. Desde que está en arresto domiciliario, la gente no lo ve ni lo escucha, porque no le permiten hablar”.

¿Qué papel ha jugado en el proceso de cambio de régimen que está en marcha? Antonieta considera que Leopoldo “ha sido uno más de un grupo de demócratas que está trabajando para tener una verdadera democracia. Lleva 14 años sin participar en una elección porque no le han dejado”. Pero lo que no quiere es valorar una posible candidatura de su hijo para dirigir el país en el futuro: “No es el momento de hablar de candidatos. Ahora estamos en que cese la usurpación del poder por parte de Maduro, luego vendrá la transición y después las elecciones libres”.

Desde su domicilio en Caracas, Leopoldo contempla el presente con un sabor agridulce. Por un lado ve el deterioro de las condiciones de vida de los venezolanos, pero por otro lado asiste con esperanza al inicio de un cambio de Gobierno. El que fuera su compañero de partido Juan Guaidó lidera ahora el nuevo rumbo del país. “El Plan País que ha presentado Guaidó estos últimos días es fruto del trabajo de muchos, entre ellos Leopoldo”, afirma Antonieta, quien en el pasado fue directiva de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y ahora es vicepresidenta de Advocacy LatAM en Llorente&Cuenca.

Durante el encierro en prisión de su hijo, ella estuvo viviendo en Caracas para estar más cerca de él. Sin embargo, cuando le fue concedido el arresto domiciliario, Antonieta se instaló en Madrid acompañando al otro Leopoldo de su vida, su esposo, exiliado en Madrid desde hace años.