Estalla la guerra civil «tory»

Boris Johnson da un giro inesperado ante la falta de apoyo en el seno del Partido Conservador y renuncia a suceder a Cameron

El exalcalde de Londres Boris Johnson, en rueda de prensa
El exalcalde de Londres Boris Johnson, en rueda de prensa

Boris Johnson da un giro inesperado ante la falta de apoyo en el seno del Partido Conservador y renuncia a suceder a Cameron.

Una semana despúes de la inesperada victoria del Brexit, Westminster despertó ayer con otra repentina noticia: el popular Boris Johnson, favorito en las encuestas para suceder a David Cameron como primer ministro, ni siquiera presentaba su candidatura por el liderazgo «tory». En su lugar, el actual ministro de Justicia, Michael Gove, actor secundario en la campaña euroescéptica, daba la sorpresa postulándose para un cargo para el que hace tan sólo unos días reconocía no estar preparado. Es ya un hecho. La guerra civil en el Partido Conservador es más sangrienta que nunca. Se suponía que Gove iba a dirigir la campaña de Johnson. En el bando euroescéptico se había pactado –supuestamente– este tándem para no mostrar ningún signo de división. Al fin y al cabo, el primero jamás había mostrado ambiciones por el poder y de todos era sabido que el segundo llevaba años soñando con las llaves de Downing Street.

Lo cierto es que en el Partido Conservador los dirigentes siempre han salido de la nada. Un año antes de sus victorias, nadie había señalado a Margaret Thatcher, John Major o William Hague como favoritos. Nadie se esperaba tampoco que David Davis fuera derrotado por un joven advenedizo llamado David Cameron. Pero al mismo tiempo, la decisión de Joh-nson causó un gran desconcierto. Siempre fue el popular, el que acaparaba titulares, el ocurrente. No cabe duda de que los euroescépticos se han beneficiado (y mucho) de su verborrea durante la campaña para el histórico referéndum. Pero a la hora de la verdad, el otrora periodista se ha quedado sin apoyos. Las tensiones entre Johnson y Gove quedaron en evidencia tras la publicación ayer de un correo electrónico de la mujer de Gove, Sarah Wine –columnista en el «Daily Mail»–, donde pedía a su marido que no apoyara al ex alcalde sin recibir garantías «específicas». Wine cuestionaba la capacidad de Johnson para ser primer ministro y aludía además a las reservas expresadas por el propio Ruper Murdoch a su candidatura. El apoyo del magnate australiano, dueño entre otros de «The Times» y «The Sun», siempre ha resultado clave a la hora de posicionar a cualquier político.

Por otra parte, de acuerdo con el editor de la influyente plataforma ConservativeHome, Paul Goodman, el giro operado por Gove se debió a su convencimiento de que Johnson estaba dispuesto a recular con el Brexit, lo que confirmaría que su posicionamiento a favor de la salida de la UE tenía, fundamentalmente, motivaciones sucesorias.

Al presentar su candidatura, el titular de Justicia recalcó que los británicos habían rechazado «la política de toda la vida» y querían «otra manera de llevar el país». «He dicho en repetidas ocasiones que no quiero ser primer ministro. Ésa ha sido siempre mi intención. Pero todo lo ocurrido desde el pasado jueves me ha hecho cambiar de opinión», matizó. Gove reconoció que su intención inicial era formar equipo con Johnson, pero llegó a la conclusión de que éste último «no puede facilitar el liderazgo que necesita el país o formar que el Gobierno que hacer falta para esa misión». Minutos más tarde, Johnson, que había estado desaparecido desde el viernes, se presentaba cabizbajo ante sus fieles: «Debo confesar, amigos míos, aquellos que habéis esperado fielmente al titular de este discurso, que tras haber consultado a mis colegas y a la vista de las circunstancias en el Parlamento, he concluido que esa persona que se necesita ahora no puedo ser yo».

La guerra por tanto queda ahora entre Gove y Theresa May, ministra del Interior y otra de las favoritas en las quinielas. Al presentar ayer su candidatura oficialmente, May –que apoyó la permanencia en el club– recalcó que no tenía intención de activar el artículo 50 del Tratado Europeo para iniciar el proceso de dos años de divorcio hasta que Reino Unido tenga clara la estrategia de negociación, posiblemente a finales de año. También presentaron sus candidaturas el ex titular de Defensa, Liam Fox, la secretaria de Estado de Energía, Andrea Leadsom, y el ministro de Trabajo y Pensiones, Stephen Crabb. El Comité 1922 del Partido Conservador supervisará el proceso que culminará con el anuncio del ganador el 9 de septiembre.