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Cambio climático y desigualdad

Los temas que centran la 74ª Asamblea General de la ONU

Los temas que centran la 74ª Asamblea General de la ONU

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Julio Guinea, profesor de Derecho Internacional Público y Derecho Diplomático en la Universidad Europea, subraya a LA RAZÓN que en foros como la Asamblea General de la ONU los países pueden debatir sobre problemas que necesitan una respuesta global, como el cambio climático o la desigualdad.

¿Cuáles son los temas más importantes que se tratan en este encuentro?

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Esta asamblea se enfoca en temas importantes a nivel global, como el cambio climático, la extensión de la sanidad y de la educación, (...) Es decir, problemas que tenemos presentes todos aquellos que tenemos un humanitarismo dentro de nosotros. Son asuntos que ya se trataron durante la gestión de la presidencia anterior, aunque se centraban más en otros temas como la igualdad de género. Ahora las sesiones están haciendo más hincapié en reducir la brecha que existe entre los Estados. El objetivo es que exista una mayor redistribución de la riqueza en el mundo. Y por este motivo, una de las reuniones tiene como objetivo obtener los medios económicos necesarios para poner en marcha las propuestas presentadas. Entre estas iniciativas, una de las más importantes es la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030.

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¿Qué papel juegan los líderes políticos en la Asamblea?

Los líderes del mundo están llamados a traer propuestas concretas, y no solo propuestas vacías con grandes y elocuentes palabras. Estamos en un momento sustantivo para la construcción de la comunidad internacional, y los líderes deben ostentar un papel protagonista, exponiendo sus planes de acción a corto plazo y sirviendo como altavoz ante la comunidad internacional.

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¿Podemos estar satisfechos con la actuación de la comunidad internacional?

La comunidad internacional debería estar dando pasos en una misma dirección, compartiendo unos objetivos comunes. Pero sigue enzarzada en disputas políticas (como en el caso de España), retrasando proyectos ambiciosos que requieren Gobiernos estables, firmes, y sobre todo Gobiernos internacionales que le puedan dar al mundo soluciones reales. Hoy en día los Estados no pueden actuar como en la época westfaliana, porque la realidad supera a los Estados. Tenemos que iniciar un cambio, y debemos hacerlo a marchas forzadas, porque de lo contrario estaríamos labrando nuestra propia extinción. Y no lo digo yo, sino que lo dicen los expertos de Naciones Unidos; que han desarrollado un informe muy detallado que establece que el mundo hacia el que avanzamos es un mundo completamente ingobernable. El futuro no será optimista a no ser que hagamos algo al respecto. Y el mejor lugar para hacerlo es el foro de Naciones Unidas.

¿Cómo se convence a países reticentes para que incluyan medidas contra el cambio climático?

Hay dos fórmulas. Por un lado, la vía de la diplomacia: necesitamos diplomáticos hábiles, con capacidad de sugestión, y capaces de seducir con la zanahoria, y no tanto con el palo. Y, por otra parte, el cambio debe surgir de la propia población, que tiene que exigir medidas a sus Gobiernos. Porque no hay nada peor que un Estado que dictamine en contra de la voluntad de su pueblo: tardará más o menos, pero ese Gobierno caerá. Ya está cambiando la visión de los Gobiernos occidentales, que empiezan a entender que hay cuestiones, como la del medio ambiente, que están por encima de otros intereses nacionales.

En esta lucha entre globalistas y nacionalistas, ¿quién está ganando?

Creo que están ganando los nacionalistas. Hay varios Gobiernos que están basculando en las relaciones internacionales hacia su interés nacional, y en el escenario internacional se tiene que actuar con altura de miras. Deberían desarrollar una agenda coherente porque eso beneficia a la larga a todo el planeta (también a sus propios países). Es cierto que tenemos nacionalismos decimonónicos, como el de Cataluña, pero hoy solo son peligros menores. El peligro más grave al que nos enfrentamos es el “nuevo nacionalismo”. Es decir, actuar en la esfera internacional de manera unilateral. Estos Gobiernos no quieren sentarse en los foros internacionales y no son capaces de funcionar en el sistema multilateral, exhiben falta de entendimiento y cordialidad.

¿Cómo se combate?

Con otros líderes. En la medida en que las sociedades se internacionalicen y entiendan el mundo en perspectiva, tendrán que buscar líderes que los representen. Si no, no va a haber ningún tipo de transición ecológica, ni ningún tipo de multilateralismo que pueda afrontar los retos que se nos presentan.

¿La Asamblea se ha visto empañada por tensiones como la de EE UU e Irán? ¿Va a haber espacio para la diplomacia y para desescalar los conflictos?

Los foros internacionales de estas características siempre ofrecen espacios para este tipo de diplomacia. Aunque no lo veamos, los representantes diplomáticos de distintos estados mantienen encuentros bilaterales en los márgenes de la Asamblea General. Se producen acercamientos, mantienen charlas y de ahí sacan pactos adelante (...). La diplomacia siempre tiene lugar, aunque a veces pase desapercibido para el espectador. De hecho, este es el mejor foro para que los diplomáticos establezcan encuentros.