Cameron apela al voto del miedo contra la amenaza nacionalista

El «premier» David Cameron ha pasado los últimos cinco años luchando para reducir el déficit y ha convertido la recuperación económica en la gran protagonista de la campaña con la que espera conseguir un segundo mandato el 7 de mayo. Por lo tanto, el hecho de que Reino Unido haya comenzado el año con el crecimiento más débil desde que el país estuvo al borde de una triple recesión no son buenas noticias para el Partido Conservador. A tan sólo nueve días de las elecciones, la Oficina Nacional de Estadísticas informó ayer de que la economía británica creció sólo un 0,3% en el primer trimestre, la mitad que el 0,6% del trimestre anterior. El dato es inferior al esperado y representa el más débil desde finales de 2012.

A través de su cuenta de Twitter, Cameron señaló que, a pesar de que «la economía estaba creciendo, no se podía dar por sentada la recuperación», por lo que pidió a los electores «no arriesgar» votando al laborismo. Ésta parece que será la línea de su discurso en la recta final de campaña. Aunque en un principio su tono negativo advirtiendo de los riesgos para el país si Ed Miliband se convertía en primer ministro fueron muy criticados, ahora la táctica de mostrar a la oposición como títeres del los independentistas escoceses está dando sus frutos.

Cuando ninguno de los dos partidos mayoritarios parece tener posibilidades de conseguir mayoría absoluta, las pequeñas formaciones adquieren toda la atención y los nacionalistas de Nicola Sturgeon –que podrían conseguir 55 de los 59 escaños reservados para Escocia– ya han adelantado que estarían dispuestos a negociar con los laboristas para llevarlos al poder.

En este sentido, Cameron alertó ayer de que está en sus manos salvar al país. «Sturgeon quiere sólo lo mejor para Escocia, el resto de Reino Unido es para pasar el rato», señaló en una entrevista con «The Times». Las advertencias recordaban mucho a las marcadas en los días previos al referéndum de independencia del pasado mes de septiembre. En aquella ocasión, según los expertos, el voto del miedo funcionó y en el último momento, los indecisos votaron a favor de la unión por temor a lo desconocido. Ahora los sondeos demuestran que podría ocurrir lo mismo. Los independentistas del SNP pueden ser la tercera fuerza más votada y, ante la incertidumbre que eso podría provocar, los indecisos podrían dar finalmente su apoyo a los «tories» garantizando a Cameron la victoria. Según un sondeo publicado en «The Herald», un 46% de los votantes cree que una mayor influencia del SNP sería negativa comparado con el 22% que considera que sería positivo para Reino Unido en su conjunto. Un 32% no estaba seguro de su respuesta al respecto.

En el mayor ataque hasta la fecha, el primer ministro señaló ayer que la influencia nacionalista en un Gobierno laborista podría llevar al país a la mayor crisis desde la abdicación del monarca Eduardo VIII en1936, posiblemente, la más famosa en la historia contemporánea. Sin ella, dicho sea de paso, Isabel II –su sobrina– nunca se habría convertido en reina.