Bruselas

Cameron se topa con las reticencias de la Eurocámara al pacto

Schulz no garantiza al «premier» el «sí» del Parlamento al acuerdo que salga del Consejo para evitar el «Brexit» y pide que se cumplan los Tratatos. La Comisión asegura que no hay un «plan B» y que el horizonte pasa por un Reino Unido dentro de la UE. Tusk se reúne con los países críticos del Este

El primer ministro británico, David Cameron, junto al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker
El primer ministro británico, David Cameron, junto al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junckerlarazon

Schulz no garantiza al «premier» el «sí» del Parlamento al acuerdo que salga del Consejo para evitar el «Brexit» y pide que se cumplan los Tratatos. La Comisión asegura que no hay un «plan B» y que el horizonte pasa por un Reino Unido dentro de la UE. Tusk se reúne con los países críticos del Este

El primer ministro británico, David Cameron, volvió ayer a Bruselas para continuar las negociaciones con el Ejecutivo comunitario que posibiliten un acuerdo que evite el «Brexit». Todo apunta a que los jefes de Estado y de Gobierno darán su visto bueno a las propuestas británicas sin comprometer los tratados europeos. Los Veintiocho debatirán en la cumbre que comienza mañana el texto que lleva trabajándose meses. Aunque surgen voces en Bruselas que recuerdan las dificultades que emergen en las negociaciones previas, el objetivo de ambas partes, Reino Unido y la Unión Europea, sigue siendo el mismo: mantener al país dentro del «club» europeo.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, recordaba ayer que su equipo sólo trabaja con un horizonte, que pasa por mantener a Reino Unido como miembro «activo y constructivo». «No tenemos ‘plan b’, tenemos un ‘plan a’», insistió tras recordar que se ha reunido en más de cinco ocasiones con el «premier» británico. «Vamos a ver si nuestras propuestas se consideran justas para Reino Unido y justas también para los otros 27 Estados miembros», afirmaba Juncker. Satisfacer a todas las partes es la meta final de la Comisión. Poder contentar a Reino Unido sin que otro socio pueda considerar que aceptar las demandas británicas le deja en desventaja.

A pesar de la intensificación de los contactos con la Comisión, la institución sólo ejerce de facilitadora o mediadora en una negociación que lleva directamente el presidente del Consejo, Donald Tusk. El polaco reconocía desde Praga que sigue habiendo «mucho por negociar», alertando del peligro que supondría no conseguir cerrar un acuerdo en la cumbre. Tusk no sólo negocia con Reino Unido, sino con el resto de socios para ir allanando el camino y que mañana la discusión sea de mínimos. República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría son los cuatro países que mantienen una posición más dura ante los británicos. La medida más controvertida que pide Cameron, la retirada de beneficios sociales a los comunitarios durante los primeros años de estancia en el país, es el principal escollo.

Tras un encuentro con el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, Tusk reconocía que para los países del Este esta medida es la más «delicada». «No tengo dudas, aún debemos negociar mucho para llegar a un acuerdo, pero creo que la propuesta que he presentado es justa y equilibrada para todos», aseguraba Tusk. Cameron llamó por teléfono directamente a Sobotka para sondear cuál es la postura del Grupo de Visegrado. Según explicaba un portavoz del «premier», sigue habiendo negociaciones pendientes para ultimar todos los detalles. Hoy mismo el presidente del Consejo enviará un nuevo borrador tras su encuentro con el núcleo más reticente.

En Bruselas, Cameron aprovechó también para reunirse con el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Después de su encuentro sólo hubo un mensaje para la Prensa por parte del alemán. La Eurocámara tenía previsto un atril para que el «premier» también se dirigiera a los medios tras el encuentro, pero el británico prefirió no hacer declaraciones. Schulz se comprometió ante Cameron a hacer lo más rápido posible la tramitación de un posible acuerdo, pero no quiso posicionarse sobre el resultado de la misma. Aunque el Parlamento no tiene capacidad de vetar un acuerdo del Consejo, tiene que aprobarlo y podría haber problemas a la hora de su tramitación. «Ningún Gobierno puede venir ante el Parlamento y decir ‘ésta es mi propuesta, ¿pueden garantizarme el resultado?’ No es así en democracia... Pero existe el compromiso de que, una vez que se alcance un acuerdo en el Consejo y estén los textos legales de la Comisión sobre la mesa, el Parlamento Europeo comenzará rápidamente el proceso legislativo, tan rápido como sea posible y tan constructivo como se considere necesario», explicó Schulz en rueda de prensa tras su encuentro con Cameron.

Asimismo, enfatizó que cualquier acuerdo que se alcance en el Consejo tiene que ser conforme a los tratados europeos porque no hay tiempo material para proceder a su modificación. Esta petición ha sido la base de las negociaciones, que se han ido celebrando con la clara determinación de encajar las exigencias de Cameron en el marco legal de los tratados. Todos los esfuerzos del «premier» van encaminados a poder defender el «sí» de cara a la celebración del referéndum.

Desde Berlín, la canciller Angela Merkel consideró ayer, una vez más, justa la oferta de Bruselas a Cameron. La jefa del Gobierno alemán aseguró a sus diputados que quiere que Londres permanezca en el bloque y consideró que el contexto de las negociaciones ha sido «razonable». La canciller tenía prevista una cena de trabajo con Tusk para dar las últimas pinceladas a la propuesta que los jefes de Estado y de Gobierno valorarán mañana en el Consejo de Bruselas.