Rusia refuerza la posición de Asad en Ginebra III

El régimen sirio mantiene cercada Madaya, que sigue sumando muertes por falta de alimentos, con el beneplácito de Moscú

El grito de Madaya. Mujeres se acercan a los camiones de MSF para conseguir alimentos
El grito de Madaya. Mujeres se acercan a los camiones de MSF para conseguir alimentos

El régimen sirio mantiene cercada Madaya, que sigue sumando muertes por falta de alimentos, con el beneplácito de Moscú

Aunque la oposición se hizo de rogar hasta el último minuto, su decisión de acudir ayer a Ginebra brinda una nueva oportunidad a las negociaciones de paz en Siria. Por el momento, las conversaciones que mantendrá el Alto Comité Negociador (ACN) con el mediador del ONU, Stefan De Mistura, se ceñirán a los asuntos humanitarios. El enviado de la ONU mantendrá hoy una reunión introductoria con el equipo negociador opositor y ya el lunes comenzarán las negociaciones indirectas con las partes enfrentadas. Con el apoyo incondicional de Rusia al régimen de Bashar Al Asad que, incluso, la Administración Obama ha cedido a las demandas de Moscú, todo parece indicar que la transición política en Siria pasará por la formación de un gobierno de unidad nacional con Al Asad, y por preparar el terreno para unas nuevas elecciones que también podrían incluir al presidente sirio.

El principal problema en la conferencia de Ginebra es la falta de equilibrio entre la oposición y el régimen. El eje Moscú-Damasco-Teherán intentarásolidificar sus ganancias, tanto en el terreno como en el proceso de negociación. La situación sobre el terreno continúa siendo igual de mala para la oposición. Las fuerzas rusas, iraníes y sirias están ganando terreno en la parte norte del país, mientras que los insurgentes están luchando sin apoyo aéreo y, últimamente, con un suministro limitado de armamento. Los bombardeos de la coalición internacional se centran exclusivamente en las bases del Estado Islámico.

Desde que comenzó en septiembre la campaña de bombardeos rusos en Siria, con más de 6.000 ataques aéreos, el régimen de Damasco ha recuperado terreno, colocándose en una situación de fuerza frente a los opositores. El respaldo de Rusia ha ayudado a las fuerzas de Asad a lograr avances significativos en los últimos meses. Las fuerzas gubernamentales se han trasladado a sólo ocho kilómetros de Al-Bab, un bastión clave de la oposición en la provincia Alepo. Al-Bab, situada a unos 30 kilómetros al sur de la frontera con Turquía, cayó en manos de las fuerzas rebeldes en julio de 2012 y fue tomada por el Estado Islámico en noviembre de 2013. Una de las peores derrotas para los rebeldes sirios llegó el pasado martes, cuando las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas, respaldadas por el poderío aéreo de Rusia, volvieron a tomar el control de la estratégica ciudad sureña de Sheikh Miskeen, arteria vital para la ruta de suministro y municiones entre Jordania y Damasco para los rebeldes.

Los bombardeos rusos, presuntamente contra objetivos yihadistas, se han cobrado la vida de al menos 1.380 civiles, entre ellos 332 menores de edad y 195 mujeres, denunció ayer el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Dos de las precondiciones que puso la oposición para participar en la ronda de negociaciones fue el fin de los bombardeos rusos y el levantamiento de los asedios a un total de 12 ciudades. A pesar de que los esfuerzos humanitarios son ampliamente requeridos por parte de los gobiernos y las organizaciones internacionales, el bloqueo sigue asfixiando y matando de hambre a más de 40.000 sirios. El levantamiento de los asedios militares sobre áreas civiles será uno de los temas principales que tratará con la delegación rebelde con De Mistura.

Bajo una gran presión internacional, Damasco acordó a principios de mes acabar con el bloqueo impuesto desde hace medio año a la ciudad de Madaya, en los suburbios de Damasco. El régimen permitió el 11 de enero la entrada de ayuda humanitaria de la ONU pero la situación es tan dramática en esta localidad sitiada que en los últimos días se han reportado nuevas muertes por hambruna.

Violación del espacio aéreo

En medio de este clima de tensión, Turquía acusó a la Fuerza Aérea Rusa de haber invadido el viernes su espacio aéreo. Como respuesta, la Cancillería turca convocó al embajador ruso en Ankara para pedirle explicaciones. El Ministerio de Defensa ruso negó que ninguno de sus aviones haya penetrado en espacio aéreo turco tal como sostiene Turquía y ha tachado estas acusaciones de «pura propaganda». «No ha habido ninguna violación del espacio aéreo turco por parte de ningún aparato del grupo aéreo ruso destinado en la República Arabe Siria», aseguró el general Igor Konashenko. Rusia y Turquía están enzarzadas en una crisis diplomática desde hace dos meses, cuando alegando otra violación territorial, la Fuerza Aérea turca derribó un caza ruso.