Democracia en peligro

Análisis. Pese a los ataques al Estado de Derecho, aún es pronto para certificar la defunción del pluralismo turco

–¿Por qué se persigue ahora a los políticos kurdos?

–Los kurdos no tienen nada que ver con el golpe de julio ni con el movimiento gulenista. También es difícil culpar a los kurdos (como ha hecho el Gobierno) de los ataques suicidas que ha sufrido el país en los dos últimos años. La mayoría están inspirados en el Estado Islámico. Estos arrestos tienen que ver con el objetivo a largo plazo de Erdogan: ganar apoyo popular para frenar a los grupos «antiturcos», como los kurdos. Los éxitos kurdos en Siria preocupan a Ankara ya que una coalición pro kurda poderosa en Siria ganaría apoyo internacional en favor de la creación de un Estado kurdo.

–¿Se está convirtiendo Turquía en una dictadura?

–Hay que ser cauto y no dar por muerta una democracia tan longeva como la turca. Es un momento difícil para la sociedad civil y el Estado de Derecho, pero aún no está claro si será un cambio político total e irreversible que arrastrará al país hacia una dictadura o si conllevará una erosión de la democracia, pero no su destrucción. Durante décadas, los turcos han construido una sociedad civil vibrante. Lo hemos visto en las recientes protestas para evitar el control de las universidades. Es un contexto sociopolítico muy distinto al de países como Siria o Egipto, cuyos gobiernos limitaron la capacidad de movilización civil. La clave ahora es ver si las fuerzas políticas, judiciales y civiles son capaces de hacer retroceder al Gobierno y restaurar el equilibrio en el país.

–¿Turquía está manejando a la UE a su antojo?

–Erdogan logró una buena posición para negociar con Bruselas debido a la crisis migratoria, pero tras el acuerdo con la UE, los refugiados se han desplazado a la ruta Mediterráneo, así que parece que Turquía ya no es tan importante, por lo que su posición para negociar con la UE ahora se ha debilitado.

* Experta del Center for Middle Eastern Studies, Universidad de Denver