Venezuela

Al asalto por comida en Caracas

La Policía repele con gases lacrimógenos una marcha espontánea para exigir alimentos

Al asalto por comida en Caracas
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La Policía repele con gases lacrimógenos una marcha espontánea para exigir alimentos

La angustia por las varias horas de espera en filas interminables y el temor de no encontrar alimentos se han convertido en el mejor combustible para las protestas que se viven a diario en las calles de Caracas, donde chocan constantemente chavistas y ciudadanos que se dicen «cansados» de la crisis. En este contexto, decenas de personas marcharon ayer de forma espontánea hacia el palacio presidencial, donde fueron dispersadas por la Policía con gases lacrimógenos. «Comida», «Tenemos hambre», «Maduro cobarde, el pueblo tiene hambre» y «revocatorio», gritaban un grupo de personas en el centro de Caracas, después de que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un ente instituido hace unas semanas por el presidente Nicolás Maduro, decidiera suspender la venta de comida en varios puntos de la ciudad. La situación se mantuvo tensa durante varias horas en la capital, especialmente cuando la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana lanzaron bombas lacrimógenas y perdigones a quienes decidieron rebelarse a la negativa a vender productos básicos.

#Hambre Av Fuerzas Armadas trancada por protesta por comida. La gente rechaza la redistribución de los CLAP's pic.twitter.com/oIZVQR9K1a

En los disturbios al menos 17 trabajadores de la Prensa, entre periodistas, cámaras y reporteros gráficos, resultaron heridos, o fueron robados y amenazados, según el registro oficial de la asociación Espacio Público.

En prevención a posibles saqueos, los comercios de las zonas en donde hubo disturbios echaron el cierre. Desde hace días, en Caracas y otras zonas del interior del país se vienen produciendo manifestaciones para pedir comida y han ido en aumento los intentos de saqueo a comercios que tienen harina de maíz para hacer arepas, mantequilla, aceite, legumbres, leche, café, azúcar y productos de higiene personal.

En paralelo a las protestas en las calles de Caracas, la presión internacional para buscar una solución a la crisis política sigue siendo clave. La reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) planteó ayer buscar el diálogo entre las dos partes, siguiendo el proceso impulsado por los ex presidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Manuel Torrijos, conjuntamente con Unasur. El chavismo aseguró que la diplomacia prevaleció y se mostró satisfecho.

Para la Mesa de la Unidad Democrática, la decisión de la reunión extraordinaria de la OEA también fue motivo de celebración. En un comunicado, la oposición consideró que el simple debate deja ver la gravedad de lo que está ocurriendo en Venezuela en materia humanitaria y económica, y confirma el aislamiento del Gobierno de Maduro, al que se le obliga a que se respeten los Derechos Humanos. «Es igualmente importante precisar que la posibilidad de activar y aplicar la Carta Democrática sigue en pie y que en muy próximos eventos la OEA podrá debatir diversas modalidades para la utilización de ese instrumento», reza el comunicado de la MUD, que ayer se quedó sin respuesta del Consejo Nacional Electoral sobre el proceso de validación de las firmas de quienes promueven un referéndum revocatorio contra Maduro.

Una semana después de la visita del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a Venezuela, su viaje sigue generando polémica. Ayer, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, aseguró en una entrevista a Onda Cero que convocó el día 22 de mayo al líder de la formación naranja para tratar su «escapada» a Caracas, adonde fue invitado por la Asamblea Nacional. A dicha reunión también asistió el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y ambos intentaron convencerle de que no acudiera a Venezuela por motivos de seguridad, ya que se le había advertido de que se le vetaría la entrada.

En Venezuela, la distribución de alimentos subsidiados se realiza a cuentagotas a través de las cadenas de establecimientos públicos y privados, que en la mayoría de ocasiones ven superada la capacidad de sus instalaciones por la cantidad de compradores.

Ante esa situación se han establecido controles para regular los días de venta por persona según el número final de su cédula de identidad, pero esto no garantiza que quienes permanecen horas en las filas puedan lograr adquirir algún producto de la canasta básica.

Efe