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Ecuador sabe derrocar presidentes, ¿será Lenín Moreno el siguiente en caer?

Los mandatarios Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez fueron expulsados del poder por la presión ciudadana

Los mandatarios Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez fueron expulsados del poder por la presión ciudadana

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El diario francés “Le Monde” definió una vez a Ecuador con una sola palabra, “ingobernable”. Desde 1978, con el retorno de la democracia, el país ha tenido 14 presidentes. Y lo que resulta más significativo, son pocos los que lograron acabar su mandato acuciados por rebeliones sociales, escándalos de corrupción y crisis económicas. Así sucedió desde finales de los años noventa con Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. ¿Será Lenín Moreno el siguiente en caer empujado por la presión popular?

La coyuntura actual ha despertado fantasmas del pasado. Moreno se ha enfrentado a casos de corrupción y ha activado recortes sociales, con una medida histórica de gran calado social como es el fin del subsidio a los combustibles, lo que promete encarecer el transporte y aumentar la inflación. Acorralado, el presidente ha terminado declarando el estado de excepción tras las movilizaciones de indígenas, estudiantes y transportistas, y ha aumentado la respuesta policial. Por último, ha anunciado el traslado de la sede del Gobierno de Quito a Guayaquil por temor a las protestas.

El analista político ecuatoriano Pedro Valverde asegura que esta crisis es diferente de las anteriores: “Estas manifestaciones no se producen contra un gobierno que ha cometido un error, no existe un cansancio popular contra el presidente Moreno. El factor desestabilizador ha sido ideado por el ex presidente Rafael Correa. En las marchas hay infiltrados cubanos y venezolanos que hinchan los efectos de las protestas. Este nivel de violencia y vandalismo no se ha visto en el país desde hace mucho tiempo”.

Hoy será una prueba de fuego para Moreno. Miles de indígenas han llegado a Quito en los últimos días para protestar por las medidas del Ejecutivo y a esta marcha se une el paro general promovido por los sindicatos. Para el periodista ecuatoriano Martín Pallares, fundador de la web 4pelagatos, "la gran pregunta es cuánto puede aguantar el gobierno de Moreno. Esta crisis va a ser una carrera de resistencia, el problema es que ya hay desabastecimiento en las ciudades, cuyos accesos han sido bloqueados, lo que ha dejado al Gobierno de Moreno muy debilitado".

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Si algo demuestra la historia reciente del país es que los ecuatorianos saben cómo derrocar presidentes.

ABDALÁ BUCARAM (1996-1997)

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Su presidencia duró solo seis meses, entre 1996 y febrero de 1997, cuando el Parlamento aprobó su destitución tras declarar la “incapacidad mental” del presidente. Bucaram ascendió al poder con promesas en contra del neoliberalismo, pero una vez en el ejercicio de sus funciones comenzó a vender empresas públicas y elevó las tarifas del gas y de la luz por encima del 300%. En su breve mandato incrementó el patrimonio de familiares y empresarios amigos. Él mismo fue acusado de haber saqueado los fondos reservados antes de dejar el cargo. En poco tiempo se ganó fama de gestor inepto y corrupto, y enseguida enfrentó gigantescas manifestaciones sociales con huelgas y paros sectoriales hasta que fue expulsado. Durante seis años, el ex presidente permaneció exiliado en Panamá, tratando de influir en la política de su país para obtener un clima favorable a su retorno. Su deseo de regresar a Ecuador en 2005 desató protestas y contribuyó a la caída del entonces presidente Lucio Gutiérrez.

JAMIL MAHUAD (1998-2000)

Llegó al poder en 1998 en medio de una crisis económica con una alta inflación, caída del precio del petróleo y una devaluación de la moneda. La chispa que desató su caída fue el anuncio para congelar durante un año los depósitos bancarios superiores a 80 dólares. Esa medida no evitó el quiebre de una veintena de bancos pese a que el Estado se hizo cargo de las deudas privadas de muchas entidades financieras. Otra de sus medidas polémicas fue la dolarización de la moneda. El colapso económico derivó en una oleada de protestas que pusieron al gobierno contra las cuerdas. Fruto de esa situación, hasta tres millones de ecuatorianos emigraron hacia Estados Unidos y Europa. En enero de 2000, Mahuad fue derrocado después de que las Fuerzas Armadas y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) salieran a la calle y tomaran el Parlamento. En 2014, la Corte Nacional de Justicia condenó a Mahuad a 12 años de prisión por malversación de caudales públicos.

LUCIO GUTIÉRREZ (2003-2005)

Lucio Gutiérrez ganó en las urnas la presidencia frente al millonario Álvaro Noboa. Su discurso contra el modelo neoliberal le sirvió para atraer a fuerzas de izquierda para ascender al poder. Una vez asentado en la presidencia, recurrió a un crédito del FMI, otorgado a condición de poner en marcha una política de recortes del gasto social. Por otro lado, abrió un frente en el plano judicial. En diciembre de 2004 sustituyó a 27 de los 31 jueces del Tribunal Supremo por magistrados afines con un objetivo claro.

Según la aposición, Gutiérrez quería poner un puente para el regreso de su amigo el ex presidente Bucaram, acusado de corrupción y exiliado en Panamá. Dos meses después, miles de personas salieron a las calles para protestar por lo que consideraban un caso de autoritarismo ejecutado por un presidente, militar de formación, que ya había dado un golpe militar en el año 2000 para derrocar a Jamil Mahuad. El malestar fue creciendo y en abril de 2005, el mandatario decretó el estado de excepción, lo que aumentó aún más el descontento de muchos ecuatorianos. Tras días de duros enfrentamientos entre manifestantes y la policía, Gutiérrez dimitió al saber que había perdido el apoyo de las Fuerzas Armadas.

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LENÍN MORENO (2017)

La supervivencia del actual presidente está en entredicho. El traslado de la sede del Gobierno de Quito a Guayaquil ha sido un movimiento táctico que le ha dado oxígeno, asegura el analista político Pedro Valverde en declaraciones de LA RAZÓN. Esta insólita decisión también ha mostrado a un presidente débil que teme ser depuesto, como sucedió en el pasado con otros mandatarios ecuatorianos. Lo que viene a partir de ahora es una gran incertidumbre. La oposición, excepto el partido correísta, apoya a Moreno, pero como advierte Valverde no se trata tanto de un voto a favor del presidente como de una apuesta por la institucionalidad y la continuidad del régimen democrático. Los analistas no descartan una convocatoria anticipada de elecciones o un golpe que acabe con la presidencia de Moreno. Las Fuerzas Armadas están con el Gobierno, pero si la situación se desborda los militares no van a disparar contra la población, explica el analista ecuatoriano. En ese extremo, cabe la posibilidad de que le pidan su renuncia.