El aura de Trudeau se desvanece tras un caso de sobornos

La jefa del Tesoro de Canadá presenta su dimisión tras perder la confianza en el primer ministro.

La jefa del Tesoro de Canadá presenta su dimisión tras perder la confianza en el primer ministro.

Jane Philpott dimitió el lunes como ministra del Tesoro de Canadá debido a «la pérdida de confianza» en el Gobierno de Justin Trudeau por la manera en la que está gestionando el caso de la constructora SNC-Lavalin. «Me resulta insostenible continuar como ministra», escribía en su carta de dimisión.

La compañía canadiense SNC-Lavalin está acusada de haber pagado 48 millones de dólares (casi 32 millones de euros) en sobornos a mandatarios libios para ganar contratos de construcción en el país en la época de Gadafi, entre 2001 y 2011. El Gobierno de Trudeau está ahora en el punto de mira por supuestamente presionar al Poder Judicial para llegar a un acuerdo (Acuerdo de Prosecución Diferida, APD) y evitar así llevar a la compañía a juicio por cargos de corrupción y fraude.

La dimisión de Philpott aviva una crisis sin precedentes en el Gobierno de Trudeau, que ve cómo una segunda ministra abandona el Gabinete liberal en menos de tres semanas. La primera en hacerlo fue Jody Wilson-Raybould, antigua fiscal general que el pasado 12 de febrero renunció a su cargo de ministra de Veteranos debido, también, a una «falta de confianza» en su primer ministro. Philpott, que ocupaba su cargo desde enero de 2019, renuncia solo cinco días después de que Wilson-Raybould testificara ante el comité parlamentario de Justicia por petición personal. Durante la sesión afirmó que, siendo fiscal general encargada de la investigación del «caso SNC-Lavalin», experimentó «un constante esfuerzo de personas dentro del Gobierno para interferir políticamente en el ejercicio de mi función como fiscal general».

Según expuso, «desde septiembre a diciembre de 2018» mantuvo reuniones y recibió llamadas y mensajes con «declaraciones expresas sobre la necesidad de interferir en el asunto de SNC-Lavalin, las posibles consecuencias y amenazas veladas si no se llevaba a cabo un APD». Debido a su negativa a colaborar, fue destituida de su cargo de fiscal general y nombrada ministra de Veteranos.

Por su parte, Trudeau ha alegado que está «completamente en desacuerdo» con la descripción de los hechos de Wilson-Raybould y ha defendido que ha actuado «siempre de forma apropiada y correcta». Además, ha dejado claro que su Gobierno se toma «muy en serio» la responsabilidad de proteger puestos de trabajo, hacer crecer la economía y «asegurarse de que haya buenos empleos en todo el país, como sucede con SNC-Lavalin».

Estas dos dimisiones no son las únicas y muchos afirman que tampoco las últimas. Entre una ministra y otra, también renunciaba a su cargo el secretario principal y mano derecha de Trudeau, Gerald Butts, quien se espera que testifique ante el Comité de Justicia hoy.

Este escándalo llega poco antes de las elecciones generales que tendrán lugar en Canadá el próximo 21 de octubre y que está enturbiando la imagen de político íntegro y honesto que hasta la fecha tenía Justin Trudeau.

El líder de la oposición, el conservador Andrew Scheer, ha pedido la dimisión del primer ministro y ha solicitado a la Policía Montada de Canadá (encargada de velar por el cumplimiento de las leyes federales en todo el país) que abra una investigación contra él. Según expresaba hace unos días, el país está en manos de «un Gobierno en absoluto caos, liderado por un primer ministro deshonrado, consumido en escándalos y preocupado solo por sobrevivir políticamente».

Por su parte, el nuevo líder de los demócratas, Jagmeet Singh, ha solicitado la convocatoria de una investigación pública que arroje luz sobre el caso de SNC-Lavalin y aclare la actuación del primer ministro de Canadá. Si finalmente condenan a la empresa, no podría recibir ningún encargo federal en diez años. SNC Lavalin es un campeón económico con 9.000 empleados en el país y 50.000 en todo el mundo.