Pierde la Premier, gana la Liga

El Brexit es una mala noticia para el fútbol inglés, que ve amenazado su modelo. Para el resto de ligas es una oportunidad

El galés Gareth Bale pasaría a ser extracomunitario en el Real Madrid
El galés Gareth Bale pasaría a ser extracomunitario en el Real Madrid

El Brexit es una mala noticia para el fútbol inglés, que ve amenazado su modelo. Para el resto de ligas es una oportunidad.

Cristiano Ronaldo, Anelka, Cesc Fábregas o Anthony Martial jamás hubieran jugado en la Premier League si el Brexit hubiera triunfado antes. Todos llegaron a la Liga inglesa con menos de 18 años, algo que con la salida de la Unión Europea hubiera sido imposible según las leyes británicas y europeas respecto a los niños futbolistas de países extracomunitarios. Ésta es una de las razones por las que la euforia desatada en la mitad del Reino Unido tras el resultado del referéndum no incluye a los dirigentes de los clubes, que consideran una dura zancadilla a sus intereses el resultado de la votación. El poder económico y deportivo del país donde se inventó el fútbol puede verse debilitado con el adiós a la UE y los cambios en un ecosistema en el que el campeonato más próspero del mundo se reforzaba cada temporada.

No al talento joven

Ya hace tiempo que es un clásico ver cómo las categorías inferiores de los clubes ingleses se llevan talentos adolescentes a sus canteras. Con 16 años, Cesc dejó el Barcelona para hacerse futbolista a las órdenes de Arsene Wenger en el Arsenal, y Piqué, con sólo 17, se convirtió en futbolista del Manchester United. La fórmula consiste en comprar pronto a bajo precio, invertir en la formación y cuando estos futbolistas se convierten en estrellas recoger beneficios. Ahora, los clubes temen seriamente que este formato haya llegado a su fin, porque fuera de la UE no será tan fácil que la legislación local conceda el permiso de trabajo a un menor que al llegar al Reino Unido no está manteniéndose dentro de suelo europeo. Al mismo tiempo, la FIFA activaría sus mecanismos de defensa para proteger la explotación infantil.

Las estrellas, más lejos

Al mismo tiempo que las canteras podrían debilitarse, también se complicaría el acceso al mercado de los futbolistas ya consolidados. A ojos de las autoridades británicas, las estrellas europeas pasan a ser extranjeros y les aplicarían las restrictivas normas existentes para favorecer a los trabajadores locales. Dependiendo de la importancia de la Liga, los jugadores tienen que haber jugado entre el 30 y el 75 por ciento de los compromisos con su selección en los dos últimos años. Más de la mitad de los jugadores actuales no tendrían el sí ahora de la oficina migratoria. Los grandes nombres cumplen con la legislación, pero aún así se alargarían los plazos de su fichaje para obtener los permisos necesarios, a lo que se unen las dudas respecto a la estabilidad de una Liga que hasta ahora era modélica en este aspecto. Pequeñas trabas que pueden llevar a que el Real Madrid, el Barcelona, la Juventus o el PSG se adelanten y dejen a los ingleses sin refuerzos del máximo nivel. Sin reclamos importados y criados en casa, y con menos inclinación de los «cracks» a viajar a las Islas, la Premier podría perder su extraordinaria capacidad para batir récords de audiencia.

Internacionalización

El éxito de esta Liga se ha basado siempre en acumular la mayor cantidad de talento posible y exportarlo a través de la venta de derechos de televisión a un altísimo precio, algo que ahora choca frontalmente con las aspiraciones territoriales de los impulsores del Brexit. Aseguran los que apoyaban el «leave» que las restricciones que pueden entrar en vigor reforzarán a los futbolistas locales y permitirán una selección más fuerte que la actual, acostumbrada a fracasar en cada torneo.

Los propietarios de los clubes no ven tan claro este argumento y sí temen que la necesidad de los grandes conjuntos de adquirir futbolistas ingleses debilite a los más pequeños y al resto de categorías. «Que pase lo que tenga que pasar», decía en la previa de la consulta Wayne Rooney, el capitán de la selección inglesa, que se enfrenta Islandia en octavos de esta Eurocopa y que podrá seguir participando sin problemas en las próximas ediciones. Levantar alguna vez el título es otra cosa y el Brexit no parece una ayuda.

Gana la Liga

El Brexit hará caer el valor del dinero y el consumo, caerán los derechos televisivos, los ingresos de los clubes, con lo que no sé cómo se pagarán los contratos televisivos y las fichas y, además, los poderosos de la Premier ya no podrán encontrar en las categorías inferiores su caladero para pescar a los mejores juveniles del Barcelona, Real Madrid, Valencia o Atlético de Madrid como ha ocurrido hasta ahora. La Liga, como reconoce su presidente, Javier Tebas, saldría ganando y podría convertirse en la mejor del mundo, que es el objetivo que se ha marcado el propio Tebas, antes de saber que el Brexit iba a triunfar en Inglaterra.

La gran fuente de ingresos de la Premier, los contratos de televisión, proviene del mercado doméstico. A eso hay que añadir su expansión en Asia desde los 90 y en Estados Unidos en los últimos años. A corto plazo, al menos desde un punto de vista económico, la liga inglesa sufriría como el resto de la economía británica las consecuencias. La depreciación de la libra restaría capacidad financiera a los clubes, que ahora disfrutan de una posición dominante.

Durante la última década, la Premier ha instaurado una supremacía económica en el fútbol mundial. Sólo el Real Madrid y el Barcelona han podido competir con los poderosos Manchester United, City, Chelsea o Arsenal, por ejemplo, mientras que el resto de clubes españoles se ha visto relegado a un segundo plano, aunque el Atlético, en los últimos años, vaya recortando posiciones con respecto a la Premier. En lo deportivo no hay diferencias, al revés, los equipos españoles son muy superiores como se demuestra cada temporada en la Liga de Campeones.

Ahora, los ingleses ya no podrán dominar en el banco con tanta facilidad. De hecho, sus mejores clubes tienen ojeadores en España, especialistas en escudriñar las canteras y llevarse a las jóvenes promesas. Es conocida la presencia del hermano de Ferguson en los campos modestos de Madrid -Alfredo di Stéfano, Vallecas, Majadahonda o Getafe– para llevarse a los juveniles más destacados.

Y eso se acaba. Ya no podrán fichar juveniles de 16 o 17 años porque la nueva legislación que, en teoría, se aprobará con el Brexit impediría contratar a estos futbolistas. En su día ya pasó con Cesc o Piqué y el caso más reciente y llamativo, porque el jugador es internacional, es el de Bellerín, que salió de la cantera del Barcelona con un contrato que el club azulgrana no podía pagarle.

Además, si en la Premier los clubes no pueden hacer tantos dispendios como hasta ahora, pese a que sus propietarios en muchos casos son extranjeros (Abramovich en el Chelsea) nuestra Liga se beneficia en todos los aspectos. Su expansión a los mercados asiáticos, donde mandan los ingleses, sería mayor, aunque la Liga ya es muy competitiva en China. Lo mismo ocurriría con la incidencia en los Estados Unidos, donde Raúl González ejerce como embajador.

Y a la hora de fichar habría más oportunidades para la clase media española. Madrid y Barcelona casi nunca tendrían problemas, pero jugadores que ahora van al Everton, Leicester o Tottenham podrían recalar en el Sevilla, en el Villarreal (curiosamente Mourinho se ha llevado hace unos meses a Bailly) o en el Atlético, entre otros clubes españoles.