El chavismo manipula las firmas de los funcionarios

La Policía denuncia amenazas de despidos si no retiran su rúbrica del revocatorio contra Maduro

Los colegios, bajo el yugo bolivariano
Los colegios, bajo el yugo bolivariano

La Policía denuncia amenazas de despidos si no retiran su rúbrica del revocatorio contra Maduro

El oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está usando todas las herramientas a su alcance para impedir que avance el referéndum revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro. Tretas jurídicas ante el Tribunal Supremo de Justicia y más recientemente el amedrentamiento en contra de los funcionarios públicos que participaron en la recolección de firmas. Ayer culminó el plazo que había dado el Consejo Nacional Electoral (CNE) para que los «arrepentidos» de firmar contra Maduro retiraran sus rúbricas. Pocos fueron los que lo hicieron voluntariamente y muchos los que, coaccionados por sus jefes, hicieron el trámite. Ayer se conoció que los jefes y los gerentes de los diferentes departamentos de las instituciones públicas verificaban una a una las cédulas de identidad de sus trabajadores con los datos que aparecen en la web del CNE. Así, comprobaban quién firmó y quién no.

Servando Carbone, directivo de la Federación Nacional de Trabajadores del Sector Público, reveló al diario venezolano «El Nacional» que se intenta vulnerar la voluntad de la gente con un plan para anular las firmas de los empleados públicos. «El voto es secreto y la intención reflejada en la firma del revocatorio también lo es. La trampa está en que la renuncia (arrepentimiento) a la firma no se hace personalmente, sino por internet. Además, una vez que se baja la planilla, el elector es sacado automáticamente de la lista sin que el trabajador se entere», indicó Carbone.

También desde la Policía Nacional Bolivariana (PNB), varios funcionarios, que prefirieron resguardar su identidad por temor a represalias, denunciaron que sus superiores los presionan para que retiren sus firmas antes del proceso de validación. La amenaza se hace bajo el argumento de que, si continúan adelante con el apoyo al revocatorio, serán despedidos de sus puestos de trabajo.

En Venezuela no es la primera vez que se hace una persecución contra aquellos que, aun trabajando para el Estado, deciden disentir. En 2004, surgió la llamada «Lista Tascón», que fue presentada por el líder oficialista, Luis Tascón, quien cargó toda la base de datos de quienes firmaron a favor del referéndum revocatorio contra el entonces presidente, Hugo Chávez. Esa lista fue usada en los entes públicos como una especie de «caza de brujas».

Mientras el oficialismo busca defenderse de un proceso de consulta que podría terminar desalojando a Maduro del poder, la oposición se prepara para iniciar el lunes el proceso de validación de las 1,3 millones de firmas que recogieron hace unos meses. Desde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) esperan que en al menos dos días se validen las 185.000 rúbricas que exige la norma del CNE.

No sólo el apoyo al referéndum revocatorio, sino también su postura frente a la posición de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, le valió a Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional, dos amenazas judiciales. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, emitió un comunicado en el que aseguró que se reservaba acciones judiciales para obligar a mantener el honor de las fuerzas castrenses, luego de que Allup dijera que eran «un asco». Casi al mismo tiempo, el presidente Maduro pidió que, tras el pronunciamiento del Tribunal Supremo de Justicia de usurpación de funciones, se haga un «juicio histórico y público» a los miembros del Parlamento venezolano. «Aquí tengo tu sentencia, Ramos Allup», finalizó Maduro.

Los colegios, bajo el yugo bolivariano

El Gobierno venezolano ha distribuido por los colegios de Caracas una serie de libros de texto «adoctrinadores». Sin embargo, muchos de estos libros se encuentran todavía sin abrir. ¿La razón? Los profesores los han leído y se han dado cuenta de la excesiva cantidad de propaganda chavista y socialista que éstos contienen, por lo que han decidido no utilizarlos para dar clase a los alumnos de Caracas. Como consecuencia, dichos libros se amontonan en el patio de un colegio.