El drama venezolano alerta a la comunidad internacional

Maduro es llevado de nuevo a la Corte Penal de La Haya y Trump se une a la UE y le amenaza con «fuertes sanciones» si aprueba la Constituyente.

Maduro es llevado de nuevo a la Corte Penal de La Haya y Trump se une a la UE y le amenaza con «fuertes sanciones» si aprueba la Constituyente.

El desafío de los más de siete millones de venezolanos que el pasado domingo salieron a las calles para votar en plebiscito contra la puesta en marcha de la Asamblea Constituyente, está consiguiendo frutos inmediatos. La comunidad internacional –si bien no ha roto sus puentes con el régimen de Nicolás Maduro– empieza a salir de su letargo para alzar la voz en contra de este cambio constitucional. Estados Unidos, la UE y los países de la región han endurecido su tono contra el régimen chavista en las últimas jornadas y comienzan a plantear posibles castigos si Maduro persiste en su idea de convocar elecciones el próximo día 30 de julio para elegir a los miembros de la Asamblea Constituyente. La oposición teme que con este cambio en la Carta Magna del país Maduro sólo persiga perpetuarse en el poder.

Ayer un grupo de senadores de Colombia y Chile presentó una denuncia contra Maduro ante la Corte Penal Internacional (CPI)con sede en La Haya por crímenes de tortura y segregación, homicidios selectivos, capturas y deportaciones masivas. La denuncia, de 56 páginas, está firmada por 76 senadores de Colombia y más de 70 de Chile, ha sido impulsada por el senador colombiano del Centro Democrático Iván Duque, aunque ha sido apoyada por senadores de diferentes formaciones políticas. Sería la tercera demanda ante este tribunal internacional después de la que le interpusieron el abogado de Leopoldo López y el ex procurador colombiano Alejandro Ordóñez.

También a la Casa Blanca se le empieza a agotar la paciencia. Donald Trump aseguró ayer, a través de un comunicado oficial, que «Estados Unidos no permanecerá impasible mientras Venezuela se desmorona» y amenazó con «sanciones económicas rápidas y fuertes» si Caracas celebra la consulta el 30 de julio. Washington no deja lugar a dudas sobre su interpretación de lo sucedido el pasado domingo. Según este mismo texto, «el pueblo venezolano dejó claro una vez más que apoya la democracia, la libertad y el Estado» contra la Asamblea Constituyente, «sin embargo, sus acciones firmes y valientes siguen siendo ignoradas por un mal líder que sueña con convertirse en dictador».

En junio, el secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson, explicó que Washington estaba preparando en una «lista muy completa» de personalidades ligadas al régimen venezolano para ampliar sus sanciones. El pasado mes de mayo, Washington ya actuó contra los ocho jueces del Tribunal Supremo, a los que bloqueó sus activos en suelo estadounidense. Según informaciones de la prensa, EE UU estaría ahora considerando ampliar estos castigos al sector energético, incluida la petrolera estatal Pdvsa, una posibilidad que la Casa Blanca no ha confirmado.

Tras esta amenaza, Maduro ordenó ayer «una revisión profunda» de sus relaciones con Washington. «Por instrucción del presidente Maduro, nosotros haremos una revisión profunda de las relaciones con el Gobierno de Estados Unidos, porque no aceptaos las amenazas de nadie», anunció ayer el ministro de Exteriores de Venezuela, Samuel Moncada, que insistió en que el régimen mantiene su intención de celebrar la consulta.

A esta presión se une la del presidente colombiano, Juan Manuel Santos –que ayer le volvió a pedir que retire el referéndum– y la OEA, especialmente la de su secretario general, Luis Almagro, empeñado en conseguir la unidad del continente contra el chavismo. Almagro difundió ayer un comunicado en el que aseguraba: «El bravo pueblo ha sido absolutamente claro en romper las cadenas y pedir la libertad. Se expresó a favor de recuperar sus libertades fundamentales y el Estado de derecho». «El pronunciamiento soberano ordenó que el proceso para la Asamblea Constituyente se detenga», insistió.

La UE también puede sumarse a la mano dura contra el régimen chavista. Este pasado lunes, España, en la reunión de los ministros de Exteriores de la UE, planteó sanciones «individuales y selectivas», a lo que no cerró la puerta su alta representante para la Política Exterior, Federica Mogherini.

La Alta Representante para la Política Exteriores Europea, Federica Mogherini recogió el guante lanzado por Dastis al reconocer que “todas las opciones están sobre la mesa”. A pesar de esto, Mogherini también también se mostró partidaria de apurar los tiempos antes de celebración de los comicios para la puesta en marcha de la Asamblea Constituyente y apostó por utilizar “sabiamente” este periodo, ya que “todavía hay espacio” para reiniciar las negociaciones. Hasta ahora, las capitales europeas han preferido mantener los vínculos con el régimen de Maduro y no romper los puentes de manera definitiva. Sobre la posibilidad de nombrar mediadores a instancias europeas, Mogherini defendió la puesta en marcha de un grupo de amigos del país formado por actores de la región que puedan ejercer como interlocutores, tanto del ejecutivo de Maduro como de la oposición.

Precisamente el presidente de Colombia, José Manuel Santos, se encuentra en la Habana para estrechar los lazos con el régimen de Raúl Castro. Según el rotativo británico Financial Times, uno de los propósitos de este desplazamiento es intentar convencer el régimen cubano de que apoye una intermediación internacional para solucionar la crisis con Venezuela. Santos perseguiría, de esta manera, aprovechar la influencia del castrismo en los movimientos de izquierda de América Latina en general y el régimen chavista en particular.