El ex asesor Flynn confiesa que mintió al FBI y apunta a Trump

El general habría llegado a un acuerdo con el fiscal especial Mueller para destapar la conexión con Moscú a cambio de una pena mínima

El general habría llegado a un acuerdo con el fiscal especial Mueller para destapar la conexión con Moscú a cambio de una pena mínima.

La Justicia asfixia a Trump. Tras el golpe que supuso para su presidencia la acusación de su ex director de campaña, Paul Manafort, imputado por traición a Estados Unidos y lavado de dinero, ayer el magnate recibió un nuevo revés en relación a la trama ya conocida como Rusiagate, que investiga las conexiones en la Administración Trump con Moscú durante el proceso electoral. Ayer, el que fue su hombre de confianza y asesor de seguridad, Michael Flynn, se declaró culpable de haber mentido al FBI sobre sus conversaciones con el embajador ruso en Estados Unidos, hechos por los que podría ser condenado a cinco años de cárcel. En una audiencia en la corte del Distrito de Columbia, Flynn confesó haber mentido sobre sus contactos con el diplomático Serguei Kislyak, y se comprometió a colaborar con el fiscal especial de la investigación rusa, Robert Mueller, lo que podría desembocar en más imputaciones, entre ellas la del yerno del presidente Trump, Jared Kushner y su propio hijo, Donald Trump Jr. «Lo que hice estuvo mal. Por mi fe en Dios, intento hacer lo correcto en estos momentos. Mi declaración de culpabilidad y acuerdo para cooperar refleja mi decisión de hacer lo que es mejor para mi familia y mi país. Acepto la plena responsabilidad de mis acciones», reconoció el ex general.

Según reconoció ayer, durante un interrogatorio el 24 de enero Flynn mintió al FBI sobre el diálogo que tuvo con el embajador ruso respecto a unas sanciones que el entonces presidente Barack Obama impuso a Rusia el 29 de diciembre de 2016 por su papel en el robo de documentos al Partido Demócrata. La estrategia de Flynn es colaborar con la investigación abierta por Mueller para reducir su condena a tan sólo seis meses de prisión. La pregunta es a quién señalará, quién será el siguiente en caer.

Según la documentación que maneja el FBI, Flynn se comunicó con Kislyak después de que «un funcionario de la Casa Blanca» le pidiese que se pusiese en contacto con diferentes capitales para averiguar cuál era su política sobre una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que afectaba de lleno a Israel. De momento, el equipo de Mueller ha declinado ofrecer más detalles sobre la identidad de este alto funcionario. En cambio, todo lleva a pensar que podría haber sido el yerno de Trump, Jared Kushner.

El representante de la fiscalía especial aseguró que Flynn informó de sus conversaciones con el embajador ruso a «importantes miembros» del equipo que preparaba la transferencia de poder entre Obama y Trump, quien tomó posesión del cargo el 20 de enero. En concreto, según la fiscalía especial, Flynn llamó por teléfono a miembros del equipo de transición que estaban en el exclusivo club de Trump en Mar-a-Lago, en Florida. Según el fiscal, las conversaciones de Flynn con el embajador ruso estaban dirigidas por importantes miembros del equipo de Trump, lo que significa que Flynn no actuó por iniciativa propia, sino que supuestamente sus acciones formaban parte de una estrategia colectiva. De hecho, según aseguró ayer la cadena ABC, Flynn planea confesar que fue el propio mandatario el que le pidió que estableciera contactos con Rusia. Las conversaciones que el ex asesor presidencial tuvo después con el embajador ruso supusieron un escándalo porque entonces Obama aún era presidente y el equipo de Trump no estaba autorizado –por ley– para tomar decisiones o llegar a acuerdos con gobiernos extranjeros.

Trump nombró asesor a Flynn al llegar a la Casa Blanca y menos de un mes después, el 13 de febrero, le exigió la dimisión por haber mentido al vicepresidente, Mike Pence, y a otros altos oficiales sobre el contenido de esas conversaciones con el embajador ruso. El caso Flynn preocupaba especialmente a Trump desde el principio, tanto es así que decidió fulminar al ex director del FBI James Comey, después de que éste se negara a aceptar la petición del presidente para que «dejara pasar» el «asunto de Flynn». De momento, Flynn es la primera persona de la Administración Trump en llegar a un acuerdo con el fiscal Mueller.

Mientras, en la Casa Blanca, donde ningún funcionario supo de antemano el trato del ex asesor, se ha decidido marcar las distancias con él. Un portavoz de la Administración indicó que las preguntas sobre Flynn se deberán dirigir al equipo legal del presidente. Al mismo tiempo, recordó que el ex general sólo estuvo 25 días en la Administración y se refirió a él como «un funcionario del presidente Obama», ya que fue éste quien en 2012 le nombró director de la Agencia de Inteligencia de Defensa.

Flynn es la cuarta persona en relación con la campaña de Trump en ser acusado formalmente dentro de la investigación de Mueller. Paul Manafor, el ex director de campaña del hoy presidente, y su segundo, Rick Gates, fueron acusados formalmente el mes pasado. En cambio, se declararon no culpables de todos los cargos, debido a que no pudieron lograr ningún acuerdo con Mueller. El consejero de política George Papadopoulos se declaró culpable por falsos testimonios ante el FBI.