Una reforma constitucional para Chile

¿Por qué no han salido los chilenos a protestar en masa hasta ahora?

Los chilenos sí que habían salido con anterioridad a la calle para protestar. Las manifestaciones más importantes fueron movilizaciones estudiantiles en 2002, 2006 y 2011, pero no tuvieron efectos por dos motivos. El primero es la falta de voluntad política para llevar a cabo las reformas por parte de todos los gobernantes que hemos tenido, y el segundo es la Constitución política de Pinochet, que es la que aún rige, que dejó todo bien atado. La diferencia de las protestas de ahora reside en la respuesta violenta y represiva del Gobierno, que ha decretado el Estado de emergencia y sacado al Ejército a la calle.

¿Cree que la clase política y en especial el Gobierno tendrán la habilidad para atender las demandas de la gente?

Creo que no se trata de habilidad sino de voluntad política. En este caso nos encontramos con dos principales demandas: la primera es la falta de impunidad. Por otro lado, existe una gran demanda transversal que ha adquirido cada vez más fuerza. Hay un gran deseo entre el pueblo chileno de cambiar por fin la Constitución de Pinochet a través de estrategias participativas que recojan la voluntad popular. El cumplimiento de ambas cosas terminaría con la gran rebelión existente en estos momentos.

¿La gente de derechas y conservadora simpatiza en gran medida con las demandas de esta protesta?

La derecha no simpatiza con las secciones más violentas de esta revuelta debido en gran medida a lo que han visto a través de los medios de comunicación. La falta de simpatía siempre está asociada en los sectores conservadores a las acciones violentas de las manifestaciones, algo que realmente no representa el espíritu de las protestas. Esta percepción es resultado de la manipulación de los medios de comunicación que están manipulados a su vez por el Gobierno chileno.

Las protestas atacan el espíritu del modelo económico y social chileno. ¿Cómo es ese modelo?

Chile tiene un modelo neoliberal de los más salvajes del mundo. Esto es algo que se puede observar en la Educación y en la Sanidad, que se rigen con sistemas privados, también en el ámbito legislativo laboral con unas leyes que benefician a los empresarios; y en el ámbito de las pensiones, que son privadas, lo que genera una desigualdad tremenda. En Chile hay grandes infraestructuras, pero hay que preguntarse a costa de qué y de quiénes; los niveles de endeudamiento son muy elevados también, la gente no llega a final de mes. Esto provoca que estemos ante un neoliberalismo con cotas de protección social muy bajas.