El presidente del Consejo Europeo tacha a Trump de «amenaza» global

Le incluye entre los riesgos al mismo nivel de Rusia, China o el islamismo radical

Tusk alerta a Europa de los retos a los que se enfrenta
Tusk alerta a Europa de los retos a los que se enfrenta

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, calificó hoy de "preocupantes"las declaraciones de la nueva Administración estadounidense dirigida por el presidente Donald Trump y consideró que, sumado a otros factores, contribuye a hacer el futuro "impredecible".

El presidente permanente del Consejo, Donald Tusk dio ayer un golpe en la mesa. Falta ver si las capitales europeas apoyan la sacudida. En su carta de invitación a los líderes europeos a la cumbre que se celebrará este viernes en La Valeta (Malta), Tusk no duda en equiparar a Donald Trump al mismo nivel que otras amenazas políticas globales entre las que se encuentra el islamismo radical o los anexionismos rusos y chino. Nadie había ido tan lejos hasta la fecha y supone un ejercicio de crudeza poco habitual en las diplomáticos discursos comunitarios, tras el desdén con el que la nueva Administración estadounidense está tratando a los países europeos.

El tono con el que se dirige Tusk a los jefes de Estado y de Gobierno tiene también un carácter marcadamente épico, de arenga que precede a la batalla. Porque ya nadie duda en la capital comunitaria que una larga guerra con diferentes frentes y enemigos dispares ha comenzado. Y de quién salga vencedor o vencido depende de la continuidad del proyecto europeo tal y como lo conocemos hasta ahora “Los desafíos a los que se enfrenta la UE son los más peligrosos desde la firma del Tratado de Roma", resume el presidente permanente del Consejo antes del 60 aniversario que se conmemorará en la Ciudad Eterna en el mes de marzo.

Tusk pide a su manera sangre, sudor y lágrimas. Ante la parálisis que amenaza a los países europeos, el político polaco exige a las capitales europeas fortaleza para ponerse en “pie por nuestra dignidad, por la dignidad de una Europa unida, sin importar si estamos hablando con Rusia, China, Estados Unidos o Turquía".Si el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, definió la situación de la UE como “una crisis existencial” en el mes de septiembre en su discurso sobre el Estado de la Unión, esta vez el presidente del Consejo apunta a una crisis de autoestima como principal diagnóstic de todos los males y por eso pide una vuelta al “orgullo” de ser europeos y de mirar atrás para valorar lo que ha conseguido el proyecto de integración en sus sesenta años de vida. ¿Si no creemos en nosotros mismos, por qué va a hacerlo otros?, plantea Tusk a los líderes europeos.

Algo se ha roto entre Bruselas y Washington. Por mucho que las reacciones en la capital comunitaria hayan sido tibias hasta el momento y que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker haya dejado el protagonismo en los últimos días a Angela Merkel y Francois Hollande. El político polaco lo reconoce de manera meridianamente clara: califica como preocupantes las acciones del nuevo presidente de EEUU tras una semana de vértigo que ha sacudido el mundo y reconoce que “cambio en Washington pone a la UE en una situación difícil, con una nueva Administración que aparentemente pone en cuestión los últimos 70 años de política exterior”. Ante la intemperie que amenaza a los gobiernos europeos, Tusk pide unidad ante un mundo con múltiples enemigos y la dificultad de encontrar aliados fiables. Entre los peligros, incluye la política de China en los mares, el polvorín de Oriente medio, el anexionismo de Rusia y la ya mencionada alusión a Trump. De manera velada, incluye al nuevo inquilino del despacho Oval en al lista de los demagogos cuya retórica debe oponerse mediante “coraje”.

Tusk también dedica unas líneas a las “amenazas internas” en forma de populismo y repliegue nacionalista y apela a esas élites que han dejado de creer en Europa. Termina su discurso pidiendo a la UE la misma fortaleza de EEUU a la hora de afrontar sus relaciones exteriores.“Deberíamos recordar el lema de nuestro amigos estadounidenses: juntos nos mantenemos, separamos nos caemos. En Malta, este viernes, las capitales europeas deberán reaccionar, el propósito es sentar las bases para un tiempo nuevo, la celebración del aniversario del Tratado de Roma pretende renovar los votos y recuperar la fe.

La Eurocámara pedirá hoy firmeza respecto a Trump

El Parlamento Europeo analizará hoy la posición europea respecto a Donald Trump.

Un debate extraordinario que ha sido incluido en la agenda europea a petición de los grupos políticos como una reacción a las últimas medidas promulgadas por el nuevo presidente de EEEUU: desde la construcción del muro entre EEUU y Méjico hasta el decreto que de forma temporal impide la entrada a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, independientemente de que su situación esté regularizada y cuenten con permiso de residencia.

La Comisión Europea está estudiando cómo afecta esta última medida a los ciudadanos europeos con doble nacionalidad y ha prometido garantizar sus derechos, pero todavía desconoce las implicaciones reales del decreto y se reserva el anuncio de posibles medidas de represalia. El Parlamento Europeo quiere forzar el debate antes de la cumbre que tendrá lugar en La Valeta (Malta) este viernes y que servirá para tantear hasta qué punto la Unión Europea está unida y tiene una estrategia común para hacer frente a la imprevisibilidad del nuevo inquilino de la Casa Blanca al que ya se empieza a calificar de manea pública como una amenaza al proyecto de integración europeo.

De momento, las principales fuerzas de la Eurocámara están de acuerdo en un mensaje común y las primeras condenas empiezan a llegar de manera contundente y negro sobre blanco. Ayer las comisiones de Asuntos Exteriores y de Cooperación y Desarrollo votaron un informe sobre movimientos migratorios con una mención explícita a Trump las “decisiones discriminatorias” que “alimentan discursos antiinmigrantes y xenófobos”, y que además pueden contravenir el derecho internacional y “socavar gravemente los esfuerzos mundiales”.

En la redacción conjunta participaron los eurodiputados españoles Agustín Díaz de Mera, del PP, y Elena Valenciano (PSOE). Este texto también pide que “la UE y sus Estados Miembros muestren una sólida posición común en la defensa del sistema de protección internacional y la seguridad jurídica de todas las poblaciones afectadas, en particular ciudadanos de la UE”.

La posición de la Comisión Europea ha sido hasta, el momento, calculadamente ambigua. “La situación no está clara. Estamos viendo si tiene consecuencias para los ciudadanos con doble nacionalidad de estos países. No querríamos ofrecer una posición, tenemos mensajes contradictorios, estamos viendo lo que pasa para asegurar que no hay discriminación a nuestros nacionales”, respondió ayer el portavoz comunitario Margaritis Schinas si bien reconoció que “en la UE no discriminamos por motivo de nacionalidad, raza o religión no sólo por lo que se refiere a la inmigración sino por todas las políticas”, aseguró también el portavoz de la como modo de establecer una frontera infranqueable entre las políticas promulgadas por Trump y las del bloque comunitario.

La medida contra los inmigrantes de confesión musulmana no es la única que preocupa a los eurodiputados españoles. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ha aprobado un decreto que excluye a las personas que no cuentan con la ciudadanía estadounidense de las políticas de privacidad de datos. En una pregunta parlamentaria, los eurodiputados socialistas piden que la Comisión Europea se pronuncie sobre si este decreto socava los derechos de los europeos. Inmaculada Rodríguez-Piñero, responsable de Comercio y miembro de la Delegación para las relaciones con EE.UU, declaró ayer que “la UE no puede quedarse de brazos cruzados ni un solo minuto y debe defender con firmeza los derechos conquistados por la ciudadanía europea".? Por su parte, su compañero de filas Juan Fernando López Aguilar también señaló que “la sucesión de infamias y atropellos en la que se resume la primera semana de Trump en la Casa Blanca anuncian con claridad el drástico empeoramiento de la estatura moral y de la imagen del Gobierno de EE.UU. ante los desafíos más sensibles de la relación trasatlántica: derechos humanos, privacidad, protección de datos y su tutela judicial” y en consecuencia pide a la UE que despierte en su respuesta al nuevo presidente de EEUU.

La semana pasada, la eurodiputada de Izquierda Unida, Marina Albiol, ya pidió la celebración de este debate extraordinario al considerar que “Trump es una amenaza para los estándares globales de derechos humanos. Sus planes migratorios ahondan y refuerzan la política xenófoba de la Europa fortaleza dando cobertura internacional a los muros y vallas construidos en Hungría, o en el Estado español en Ceuta y Melilla”.