El socialista Sanders pone en aprietos a Hillary

La supera en Iowa y New Hampshire. Clinton tendrá que reforzar su campaña si no quiere quedarse a las puertas de la nominación.

Fue perfecto para los programas cómicos en EE UU la forma en que el senador Bernie Sanders anunció su candidatura: una pequeña rueda de prensa que finiquitó en pocos minutos. Tenía más interés en volver al Capitolio para seguir con su labor de senador que en lanzar mensajes triunfalistas como hace el resto de los candidatos. A pesar de su anuncio, se dio por hecho que la ex secretaria de Estado Hillary Clinton caminaría tranquila hasta la nominación demócrata. Pero ahora Sanders crece día a día y Hillary parece revivir la pesadilla a la que se sometió en 2008, cuando un joven senador de Illinois llamado Barack Obama le quitó lo que muchos pensaban que se había ganado por derecho.

De momento, en las encuestas de Iowa, primer Estado que elige candidatos el 1 de febrero, Sanders va por delante en algunos sondeos. En el de la CBS, es sólo un punto, pero suficiente para cuestionar la estrategia y la estructura de la campaña de la que se supone es la todopoderosa Clinton. En New Hampshire, Estado vecino de Vermont, el legislador aventaja a Clinton con 19 puntos, según la CBS. A pesar de las diferencias entre Obama y Bernie Sanders, en 2016 el escenario político recuerda a lo que sucedió entonces. Obama ganó en Iowa. Después, Clinton se hizo con New Hampshire tras dar la vuelta a las encuestas. Lo hizo tras llorar delante de las cámaras de televisión en una pastelería. Sólo ella y su equipo de campaña saben si fueron de verdad o no. Lo que está claro es que, si quiere seguir siendo la candidata más fuerte, debe dar un golpe de efecto.

En Carolina del Sur supera a Sanders con 22 puntos de ventaja, mientras que en Ohio, fundamental para hacerse con la Casa Blanca en las presidenciales, el mensaje revolucionario de Sanders, considerado demasiado de izquierdas en EE UU, poco a poco cala entre los votantes que le interesan a Clinton: los «blue collar», la clase media trabajadora.

Como Obama en 2008, Sanders se apoya en el idealismo y el desencanto con la política tradicional para plantar cara a Clinton. Si el actual presidente basó su campaña en la esperanza de que era posible unir a un país ideológicamente muy polarizado, Sanders se centra en denunciar la creciente desigualdad, la erosión de la clase media y la «codicia y negligencia» de Wall Street.

En la cadena ABC, el político de Vermont no pudo contener la risa cuando le preguntaron ayer si creía que los mercados atravesaban una situación inestable debido al empuje de su candidatura. Sanders defendió su postura: «La avaricia de Wall Street y su comportamiento ilegal llevaron a este país a la peor recesión desde la Gran Depresión. Millones de personas perdieron sus hogares, sus ahorros y sus trabajos. Y, sí, creo que hay que romper las grandes instituciones financieras», aseveró el senador, que en los últimos días ha intentado presentarse como el candidato del cambio, igual que hizo en 2008 Obama. Sin embargo, carece del enorme carisma del que goza el actual inquilino de la Casa Blanca y tampoco tiene tirón entre el electorado afroamericano. Mucho menos el apoyo de los latinos, que, en un principio, en las elecciones primarias de 2008 se decidieron por Clinton. Aunque más tarde dieron su respaldo a Obama frente al republicano John McCain.

Aun así, Sanders ha sacado partido de atacar a Clinton por el apoyo que obtiene de los fondos de empresas y multimillonarios, mientras él lleva a gala sus pequeñas donaciones. De momento, habrá que esperar a lo que ocurra en Iowa; New Hampshire, 9 de febrero, y Carolina del Sur, el 20. Entonces se pasará a la segunda fase de las primarias dentro de cada partido, que después llevará a las convenciones en verano y los debates y las presidenciales de noviembre. Hasta ahora, da la sensación de que cualquier escenario es posible. Incluso que Hi Clinton vuelva a quedarse a punto de ser la candidata del Partido Demócrata.