El SPD alemán anuncia mañana si su militancia aprueba gobernar con Merkel

El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) anunciará mañana si su militancia ha aprobado o rechazado en referendo entrar en un gobierno de coalición con el bloque conservador de Angela Merkel, aunque hoy se filtró la lista de sus ministrables.

Según coinciden al menos tres medios locales, el presidente del SPD, Sigmar Gabriel, se hará con la cartera de Economía y Energía y el jefe de su grupo parlamentario, Frank-Walter Steinmeier, con Exteriores, dando por descontado que, por exigencia de Merkel, el cristianodemócrata Wolfgang Schäuble va a repetir en el codiciado Ministerio de Finanzas.

No obstante, que el SPD entre en un Ejecutivo de gran coalición depende del voto de sus casi 475.000 afiliados, que hasta ayer a medianoche pudieron participar en una inédita consulta vinculante sobre el acuerdo de gobierno al que llegó la dirección de su formación con los conservadores.

Las papeletas -más de 300.000, según el último anuncio del partido- fueron trasladadas hoy hasta Berlín, donde se recontarán mañana.

Está previsto que a media tarde la dirección del SPD anuncie públicamente los resultados de la consulta, que determinarán si, casi tres meses después de las elecciones del 22 de septiembre, Merkel puede ser investida canciller el próximo martes.

A falta de previsiones y precedentes, sólo cabe citar encuestas: Según el sondeo realizado por encargo de la segunda cadena pública de televisión ZDF, el 83 % de los alemanes cree que ganará el "sí", porcentaje que se eleva al 92 si se pregunta sólo a los simpatizantes socialdemócratas.

Si prevalece el "sí"en la consulta, el SPD y los otros dos partidos de la gran coalición, la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y la bávara Unión Socialcristiana (CSU), anunciarán a sus respectivos ministros el domingo.

La investidura de Merkel, convertida en mero trámite, tendría entonces lugar el martes, y el miércoles podría reunirse ya por primera vez el nuevo consejo de ministros.

De imponerse en el referendo el "no", se abriría en Alemania un período incierto en la historia reciente al que los expertos ven tres salidas, todas improbables, inéditas y cargadas de riesgos.

La primera sería que Merkel optase por formar un gobierno en minoría, algo que choca con la tradición alemana de mayorías estables y de consenso y que nunca ha sucedido desde la II Guerra Mundial.

La segunda implicaría retomar las negociaciones con Los Verdes para formar un Ejecutivo de coalición, aunque la canciller ya recibió un "no"de la formación ecopacifista tras un primer acercamiento en octubre.

La tercera pasa por que el presidente alemán, el independiente Joachim Gauck, considere que no hay posibilidad de formar un gobierno estable, disuelva el Bundestag (cámara baja) y convoque nuevas elecciones.

Para el SPD -y muy especialmente para su dirección, que ha apostado sin fisuras por la gran coalición- cualquiera de estas tres opciones supondría una catástrofe.

"No tenemos plan B, lo apostamos todo al plan A", dijo hoy en una entrevista difundida por la televisión alemana Phoenix la secretaria general del SPD, Andrea Nahles, que sería la futura ministra de Trabajo y Asuntos Sociales.

Los líderes de las tres formaciones implicadas suscribieron el acuerdo de gobierno a finales de noviembre y, desde entonces, tanto la CDU como la CSU han ratificado el documento de 185 páginas por amplia mayoría en sendas convenciones.

Se trata de la primera vez en la historia de Alemania que se somete a referendo un pacto de coalición, lo que da a los afiliados del SPD una suerte de "segunda oportunidad"de definir el futuro gobierno de Merkel.

La cúpula del SPD optó por consultar a su militancia tras la experiencia de la anterior gran coalición con Merkel, en la primera legislatura de la canciller (2005-2009), que les provocó una dura sangría de electorado.

La CDU/CSU ganó claramente las elecciones del 22 de septiembre con un 41,5 % de los votos, apenas cinco escaños por debajo de la mayoría absoluta, pero su aliado natural, los liberales, quedó fuera del Parlamento.

Esto abocó a la canciller a una larga negociación, primero con el SPD y luego con los Verdes, para decantarse finalmente por el primero.