Fin del pacto de Dublín

La Razón
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- ¿Qué consecuencias puede tener en la UE el hecho de que Merkel haya afirmado que no va a aplicar el sistema de reparto de Dublín?

–Es una buena noticia. Sólo un Estado como Alemania y la coherencia que le define puede permitírselo. El sistema de Dublín establece una jerarquía de criterios por la cual, por ejemplo, quien pide protección internacional en España pero ha entrado por Grecia, es devuelto a Grecia. Este sistema ha recargado a Italia y Grecia, especialmente. El Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo y el Tribunal de Justicia de la UE han dicho que este principio no se puede aplicar porque no se están aplicando los derechos básicos de los solicitantes. Es decir, priman los Derechos Humanos sobre el reglamento de Dublín.

- ¿Por qué ha aumentado la violencia contra los inmigrantes en la UE?

–Los que sufren las consecuencias de esa crisis migratoria, y no estoy justificando ningún acto de violencia, no son las clases altas ni las medias, sino los más débiles, que tienen que compartir lo poco que tienen con los desheredados. Entre ellos hay algunos que desatan la bestia que llevan dentro y se producen incidentes, que se multiplicarán.

- ¿La ayuda de la UE a los países saturados por la inmigración es suficiente?

–Un informe titulado «Migrants file» explica dónde ha ido a parar el dinero de todas estas crisis de migraciones irregulares hacia Europa en los últimos quince años. Por ejemplo, 13.000 millones han ido a la industria de defensa y control a través de compras por los gobiernos de patrulleras, vuelos de devolución, cámaras... Está claro que tenemos un mal sistema de control, porque esto no evita lo que tiene que evitar.

* Directora de la Cátedra Jean Monnet sobre Derecho europeo de inmigración y asilo de la Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE