Hillary Clinton se postula como heredera del legado de Obama

La candidata demócrata cierra la convención del partido con la promesa de hacer realidad las reformas que no pudo completar su antecesor

La candidata demócrata cierra la convención del partido con la promesa de hacer realidad las reformas que no pudo completar su antecesor

Con ocho años de retraso frente a lo que inicialmente había previsto, Hillary Clinton pronunció ayer su discurso de aceptación como

candidata demócrata a la Presidencia de EE UU. Nadie como ella sabe lo mucho que ha trabajado para conseguir lo que un día Barack Obama le quitó en 2008. Fue precisamente su rival político de entonces quien coronó el miércoles a Clinton con uno de los discursos más emotivos de la convención nacional demócrata que se clausuró ayer en Filadelfia. «No importa cuánta gente intente derribarla, ella nunca, nunca se rinde. Ésa es la Hillary que conozco. Es la Hillary a la que admiro. Y por eso puedo decir con confianza que nunca ha habido un hombre o una mujer, ni yo ni Bill [Clinton], ni nadie más cualificado que Hillary para ser presidente de Estados Unidos», proclamó un Obama pletórico tras ungir a su compañera como la mejor heredera de sus ocho años de Presidencia.

Obama considera que ella es la persona más apropiada para cumplir las promesas que él no pudo materializar durante estas dos administraciones. Tras perder las elecciones legislativas de mitad de mandato en 2010, el presidente se vio atado de pies y manos por un Congreso dominado por los republicanos, que desde entonces han torpedeado las iniciativas de calado de la Casa Blanca. A pesar de todo, Obama logró sacar adelante reformas como la sanitaria. Y no es ningún secreto que un triunfo de Donald Trump en septiembre pondría en riesgo algunos de los logros conseguidos por el primer presidente afroamericano de la historia del país. Por eso, en su intervención en Filadelfia lanzó un mensaje de esperanza como contrapunto al mensaje del miedo del magnate republicano. «Estados Unidos ha cambiado a lo largo de los años. Pero los valores que me enseñaron mis abuelos no han desaparecido. Están igual de fuertes que antes y continúan presentes por la gente de todos los partidos, de todas las razas, de todas las religiones. Por eso, si alguien amenaza nuestros valores, ya sean fascistas o comunistas, yihadistas o demagogos de esta tierra, al final siempre fracasarán», dijo Obama en una referencia velada al candidato republicano a la Casa Blanca.

«A Hillary la respetan en todo el mundo, y no sólo los líderes, sino la gente para la que [ellos] trabajan», agregó, añadiendo que durante los cuatro años que ejerció de secretaria de Estado, él mismo fue testigo de su «inteligencia, juicio y disciplina».

Clinton estuvo preparando su discurso de anoche desde hace semanas, y en él desgranó los principios que han inspirado su trayectoria y su trabajo en defensa de los niños y de las mujeres. En el futuro, si se convierte en presidenta de EE UU, tendrá que prestar mayor atención al colectivo de los inmigrantes mediante una reforma de la ley que permita legalizar la situación de millones de hispanos. Precisamente, ésta ha sido una de las asignaturas pendientes de Obama.

Una hipotética presidenta también abordaría el endurecimiento del acceso a las armas y la propuesta de hacer del Washington político un lugar más transparente y menos dependiente de los «lobbies». La candidata también ha incluido en el programa electoral éstos y otros aspectos demandados por el izquierdista Bernie Sanders y sus seguidores, muchos de los cuales no han apoyado a la candidata en la convención. Uno de ellos, la profundización en la reforma sanitaria del presidente Obama, tiene especial simbolismo para ella, ya que fue Hillary quien impulsó una iniciativa similar durante la Presidencia de su marido Bill en los noventa, lo que la situó como la primera esposa presidencial que no se limitaba a decorar las fotografías. Aquella ley no salió y ahora tendría la posibilidad de resarcirse.

Otra antorcha que toma prestada del que fuera su rival Sanders es la propuesta para implantar un sistema gratuito de tasas universitarias para las familias que ganen menos de 85.000 dólares al año. También figura en el programa el establecimiento de un salario de 15 dólares por hora de trabajo y la subida de impuestos a los ricos. Si gana la Casa Blanca en noviembre, la pregunta será la misma: ¿Conseguirá Hillary convencer a los viejos legisladores? ¿Fracasará como ha hecho Obama en su intento de aprobar medidas de carácter social?

De cara a las urnas, los demócratas cuentan con más posibilidades que nunca de hacerse con el voto de las minorías y las mujeres, que cada vez son más importantes en el resultado de las elecciones en Estados Unidos. Esta ventaja se ha puesto de manifiesto estos días al incluir en la convención del partido a oradores hispanos, mujeres y representantes de la comunidad gay.

Trump sólo era «sarcástico»

Donald Trump aseguró ayer que era «sarcástico» cuando pidió a Rusia que obtuviera y filtrara a la Prensa los 30.000 correos electrónicos oficiales que desaparecieron del servidor privado de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado. «Por supuesto que estaba siendo sarcástico», dijo Trump en una entrevista en Fox. El magnate comentó el miércoles en Florida que, si Rusia le estaba escuchando, esperaba «que puedan encontrar los 30.000 correos electrónicos desaparecidos». «Creo que nuestra prensa les recompensaría con creces», aseguró el candidato republicano, en un comentario que acaparó titulares y motivó la condena rotunda del jefe de campaña de Clinton, Robby Mook, que acusó al magnate de jugar con un tema de «seguridad nacional». «Ese hombre tiene que estar tomándome el pelo [con ese comentario]», afirmó ayer Trump respecto a los comentarios de Mook. «Su cliente, esa persona [a la que representa], borró 33.000 correos electrónicos ilegalmente. Fíjense en eso. Y cuando yo soy sarcástico con algo...», agregó Trump.